1 jul. 2004

Walter Martín y Paloma Muñoz


Si uno ya ha visto el arte de Walter Martín y de Paloma Muñoz, se habrá habituado a un cierto gusto por la ironía dramática. El arte-concepto por el que han manipulado objetos reales o fabricado otros inexistentes desembocó casi siempre en un tipo de arte que quería bromear sobre nuestra capacidad para dar las cosas por sentadas. En cualquier caso, prácticamente en todo momento han conjugado brillantemente una iconografía hasta cierto punto surrealista, que nos llevaban a estampas oníricas y desde luego impactantes.

Esta vez han sido mucho más sutiles. No sólo han establecido un parámetro de trabajar con proporciones minúsculas -diminutas miniaturas de modelismo sumergidas en burbujas de cristal con agua y nieve artificial-, también han refinado sus iconos para describir sensaciones dramáticas con más enigmas y más preguntas sin responder:

¿Qué ocurrirá tras el encuentro entre la pequeña niña -camino de casa desde el colegio, tal vez perdida, tal vez en una situación embarazosa cuanto menos- y el señor anciano y obeso que la espera plácido? ¿Encontrará el lobo a la chica que parece esconderse tras el árbol ceniciento? ¿Quién querría ocultar un cuerpo humano en un túnel bajo la nieve? ¿Por qué danzan en un cementerio?

Cada uno de los interrogantes parece extraido de la sinopsis argumental de una película de cine negro. Nuestros artistas han abandonado dichas historias a unos títulos más que equívocos y escuetos (la palabra "traveler" acompañada de una numeración es como llaman a todas las de esta serie), que apenas plantean si el viaje de estos personajes es trascendente, a dónde les lleva...

En esos fanales transparentes en donde el arte siempre hallará una cierta movilidad -el agua temblorosa ante cualquier mínimo espasmo sísmico, la nieve falsa y pequeña que oscilará en un pequeño balanceo...-, encontramos secuencias de historias que, de ser desarrolladas, podrían encontrar su todo fílmico.


A ello contribuye una cierta ambientación: Todas parecen ocurrir de noche, tal y como especifican en algunos títulos ("traveler at night"). Al fotografíar sus pequeñas esculturas, Martín y Muñoz han establecido unas pautas comunes de trabajo; el fondo negro, la insistencia en los reflejos del cristal enclaustrador y el detenimiento de una nieve en puro caer. Hay un evidente interés por el fotograma, congelar el instante de una historia que ocurrió de veras.

Una de las cosas que más extrañamiento producen y al mismo tiempo atraen y subyugan, es, precisamente, ese afán. No sabría si preferir una de las esculturillas -una burbuja de cristal con su escenografía y su agua y nieve siempre inmóviles- o una de las fotografías -con esa magia de enfoques y desenfoques conscientes y esos diferentes grados de concisión que toda buena fotografía debe poseer.

Pequeñas películas envasadas con tacto exquisito.


www.martin-munoz.com

EXPOSICIÓN Museo de la Universidad de Alicante. Hasta el 16/07/04.


www.mua.ua.es


Publicado originalmente en lafresa.org, 2004.


2 jun. 2004

La hoguera de los cien Saatchi

NOTICIA

Más de cien obras de arte desaparecen en un incendio en Londres. Pertenecían a la colección de Charles Saatchi


www.saatchi-gallery.co.uk

No he podido evitar recordar a Santa Úrsula y sus once mil vírgenes; un cuadro que contemplé hace unos años en la Accademia de Venecia, un abigarrado infierno de tortura y humillación. He llegado a tal fleco de mi memoria, que creía ya olvidado, tras conocer la noticia de que más de cien obras de arte contemporáneo se han destruido pasto de las llamas en el almacén londinenese Momart, donde Charles Saatchi ubicaba su particular colección del arte británico más controvertido.

Pensé en ello por la rotundidad que dan las cifras. Y porque esas obras de arte, aclamadas por la crítica internacional a partir de su puesta en valor de manos del habilidoso expublicista Saatchi, serán ahora canonizadas. Ya han sido sacralizadas y purificadas por medio del fuego. Sus creadores son nuevos mártires, el coleccionista flagela sus sentidos con el recuerdo de una colección irrecuperable. Evidentemente, todo lo que compre o encargue Saatchi a partir de ahora puede tener un efecto muy particular. Al martirio físico evidente, la destrucción, se añade un martirio espiritual: Hay una cantidad ingente de medios de comunicación que se ceban con el particular sufrimiento del coleccionista. Algunos periódicos han mostrado su alborozo por el aniquilamiento de lo que consideran un arte pobre y vacío de contenido.


Y pensé en ello por otra cosa más: Se ha hecho especial énfasis en una de las pérdidas más sonadas. La obra "Hell" de los hermanos Chapman, un conjunto de vitrinas dispuestas en forma de esvástica que contienen una terrible orgía de sangre. Utilizando muñequitos diminutos a los que se ha practicado una singular cirugía, escenifican los desastres de las guerras más recientes en dioramas espectaculares que serían la gran envidia de cualquier aficionado al conocido juego "warhammer". Hace tiempo, me preguntaba si "Hell" era nuestro Jardín de las Delicias, si los Chapman habían conseguido parafrasear al Bosco con éxito. Ahora, los Chapman, ante la evidencia de las cenizas, apenas hacen una mueca y afirman que "era sólo arte, lo volveremos a hacer".


Publicado originalmente en lafresa.org, 2004.


1 jun. 2004

Zafios Zurbaranes


Bajo nuestros pies aflora el rizoma de algo bien antiguo; una raiz bulbosa, alargada, dormida, se aviva tras un tiempo indefinible. Recuerdo la historieta de aquellos pintores griegos que compitieron por la veracidad de sus cuadros; creo que uno de ellos presumió de que los pajarillos picotearon las uvas pintadas; el otro engañó al primero con una falsa cortina pintada, que supuestamente tapaba su obra.

En una galería de arte londinense, hace mucho menos tiempo, unas bolsas de basura se vendían por 75000 libras esterlinas. Gavin Turk había ido demasiado lejos pidiendo un dineral por sacos de porquería... Pero los pajarillos se acercaron a picotear, los curiosos tocaron levemente las bolsas, infringieron sutilmente las normas y después advirtieron la cartela expositiva que informaba del material de la obra "Pile": Bronce fundido.

Siento profundamente no haber comprobado con mis propios dedos tal ejercicio de virtuosismo; no pude estar en White Cube, Londres, para la fecha. Pero sí que me personé el verano pasado en el Guggenheim de Bilbao, donde había varios falsos muñequitos hinchables -en este caso de aluminio rígido- de Jeff Koons, en una exposición de la colección Broad.


Los en apariencia dúctiles globitos dulcificaron la idea que hasta entonces tenía sobre Koons, que es de paso un pintor horrendo. Finalmente, como premio a mis devociones, acabé de experimentar este arte de la verdad: En el Cac-Málaga, durante la exposición de los Chapman, con los muñecos sexuales que intercambian fluidos. Prevenido por lecturas efímeras del material empleado para esa escultura -bronce-, llegué y no fui capaz de tocar nada, tan escrupuloso me siento en el templo de las artes.


Años de deformación me han castrado las falanges de los dedos para siempre; rozando imprecisamente una obra de arte, para dar fe de lo que debemos creer ciegamente, sólo conseguiría, en mi torpeza, que me pillaran ipso-facto. Y hay una cierta erótica en no tocar lo que se contempla.

Hemos pasado siglos complaciéndonos de cómo el cesto de pan de Zurbarán no llega a caer del cuadro. Ahora, estos zafios hiperrealistas, que azotan nuestros sentidos con trampantojos a lo bestia, también nos deleitan. Tal y como están las cosas, quedan muchos años para que la abstracción vuelva a ser algo moderno.


Publicado originalmente en lafresa.org, 2004.



1 abr. 2004

Pilar Bamba


Las acuarelas de Pilar Bamba no resultan frescas ni nuevas; tal es su densidad. Si sobre algo tan común al arte como el rostro humano puede un artista regresar ciento y una veces para descubrir de nuevo una fina fascinación, entonces estamos ante una manera obsesiva de gracia terapéutica...

Podría condensarse el tiempo empleado en estas pinturas, como un perfume espeso, como especias caras.

Como un libro de poesía difícil, como un arcón lleno de cosas antiguas, como una lejana y extranjera comida copiosa, como una ópera en la que los actores del último acto olvidaron quiénes eran en el primero. Podría condensarse el tiempo empleado, porque el tiempo en que estas finas y arracimadas cabelleras de marta han segregado sus efluvios no tiene medida. Porque quien las ha hecho bailar sobre nuevas superficies rugosas, nuevas maneras de ese instrumento arcano -el papel-, tiene toda la eternidad por delante para destilar el aroma.

Últimamente muchos artistas se preocupan afanosamente de preparar un discurso ideológico bien fundamentado, un leitmotiv que dé coherencia a la luenga serie de sus obras. Muchos de ellos olvidaron ya la intención de su pulso mucho antes de decidir dejar de pintar para siempre.

Muchos olvidaron que creaban, guiados por un instinto indefinible, una esencia para derramar sobre el mundo. Pilar Bamba es de esas artistas que sufren cada día por no poder desprenderse de la verdad destructiva del arte. Sangra suavemente estas acuarelas, que son lo mejor de ella.


Publicado originalmente en lafresa.org, 2004.


1 mar. 2004

Cacmálaga - Un año de arte


El CAC-Málaga se inauguró en febrero de 2003.

www.cacmalaga.org

Muchos malagueños debieron preguntarse entonces qué es una kunsthaus, habida cuenta de la palabrería arrojada a los medios en los días previos a la apertura del centro de arte. Sonó pedante el germanismo, y pudo incitarnos a pensar en un lugar elitista; muy en contra de lo que el término encerraba, el ávido lector de diarios locales, que avistaba a la crema de la sociedad y sus fastos, pudo imaginarse un sitio hermético a sus propietarios más directos. Había que dar tiempo al tiempo para comprobar la verdadera vocación de aquél antiguo mercado remaquillado. Y saber definitivamente si aquello era o no una kunsthaus, cuestión vital.


A falta de un modelo cercano de kunsthaus para el parangón, afirmar que se ha logrado puede ser difícil. Pero tras la bruma de doce meses de incansable actividad, los malagueños han hecho evidentemente suyo el casón del arte teóricamente ilegible.

Al principio las salas olían demasiado a pintura. Inevitablemente, para muchos, aquella espectacular colección de fotografías de la Bolsa alemana debió quedar en un segundo plano ante el sentido análisis que los visitantes hacían del edificio. Y es que hacía mucho que en Málaga no había tantos metros cúbicos de aire para envolver arte. Las salas del Palacio Episcopal, la Sala Alameda o el más reciente Museo Municipal eran, en principio, idóneos contenedores. Con la salvedad de sus limitaciones espaciales: En ninguno de los casos se conseguía la diafanidad y la grandeza del antiguo mercado de mayoristas de Málaga, una sobresaliente obra del racionalismo español en la persona de Luis Gutiérrez Soto.



La primera persona en Málaga que abogó por la solución del Mercado fue Isidoro Coloma Martín, profesor de Museología de la Universidad de Málaga, que llegó a publicar un pormenorizado artículo en que desvelaba las excelentes cualidades del inmueble, mucho antes de que cualquier alcalde soñase siquiera con la posibilidad de un nuevo espacio para el Arte.

Una vez en funcionamiento, una inteligente gestión ha deparado a la ciudad una brillante tarjeta de visita, en un momento en que el escepticismo hacia los nuevos centros de arte era más que creciente. Y a ello no sólo le ha llevado el espléndido programa de exposiciones, sino sobre todo la manera en que se ha sacado partido al material que el edificio haya contenido, permanente o temporalmente.

El personal del CAC-Málaga ha llevado el arte a la gente o ha sumergido a la gente en el arte; y en ese sentido la variedad de los grupos humanos que han sido invitados fue tan diverso que la iniciativa bien merece un reconocimiento. Elogiable la asiduidad con que grupos de escolares o personas de avanzada edad han recorrido las salas del CAC con la sonrisa satisfecha de saberse bien acompañados y monitorizados, que no necesariamente guiados. Particularmente, el personal del departamento didáctico suele llevar a gala lo mucho que se aprende de esas miradas no contaminadas, en ojos que nunca antes se habían topado de bruces con el arte que se está haciendo ahora. En el momento en que el museo fue también casa y taller de la gente, aquellos jubilados y niños, por ir a los ejemplos más extremos, se sintieron como en su kunsthaus, otra vez la palabreja. Imagino que se ha conseguido.

A un año vista, nos queda recordar imágenes imborrables: El bosque animado de Tony Cragg, que nos subyugó a todos a danzar en derredor de las esculturas; las acogedoras y monumentales fotografías de Hannah Collins, que se hicieron a nuestra escala y sirvieron de escenario a nuestros anhelos; el vertedero de ideas de Thomas Hirschhorn, tan sucio y cotidiano como nuestra realidad; o el bello colofón de Gerhard Richter, que pone el punto y aparte para la nueva andadura de este segundo año y todavía podemos disfrutar hasta la próxima primavera.


Publicado originalmente en lafresa.org, 2004.


3 ene. 2004

Jacqueline Dürrbach


Con precisión cartesiana, los franceses celebran un singular aniversario. Desde el 27 de enero de 2004, se exhibe en París una de las tres reproducciones textiles que el propio Picasso autorizase en vida de su emblemática obra "Guernica". A un año vista, este Guernica desvelado se coloca al otro lado del diámetro de aquel considerado obsceno y escondido de forma vergonzante. El 27 de enero de 2003, el Consejo de Seguridad de la ONU evitaba el recuerdo de la tragedia corriendo un tupido telón azul sobre el tapiz que patrocinara décadas antes el multimillnario Rockefeller. La opinión pública mundial se indignó entonces por una actitud que presagiaba la masacre evidente que poco después se produciría en Iraq.

Responsable de esta interesante iniciativa es el Comité Nacional para la Educación Artística (CNEA), que organiza esta muestra en el antiguo taller del Grenier des Grand-Augustins, donde Pablo Picasso vivió y pintó los horrores de la guerra. Allí reflejó la tragedia del pueblo vasco bombardeado por la aviación nazi, y allí respiró la angustia de una nación invadida por la tiranía del fascismo.

De esta forma, el público podrá acceder de una forma muy directa -el tapiz se ha colocado con una afortunada inclinación que facilita la contemplación cercana- a una de las obras de Jacqueline Dürrbach, que habitualmente se encuentra en el Museo de Unterlinden de Colmar (Alemania) y ha sido cedido para el evento.

Exposición

"la tapisserie Guernica. Réalisée par Jacqueline Dürrbach avec Pablo Picasso".

Grenier des Grands-Augustins www.cnea.fr

Del 27-01-04 al 18-05-04.

Publicado originalmente en lafresa.org, 2004.

2 ene. 2004

El Picasso de los Picasso - Museo Picasso Málaga


La inauguración del Museo Picasso Málaga en octubre de 2003 fue sin duda el acontecimiento cultural más relevante del año y probablemente lo sea de un periodo muy largo de tiempo. Con la implantación de esta nutrida pinacoteca, los malagueños han visto enriquecida su identidad, apenas unos meses después de ganar para la ciudad un centro de Arte Contemporáneo propio, que goza de una excelente salud a un año vista de su apertura.

Factor determinante del impacto mediático ha sido la exposición "El Picasso de los Picasso"; una desbordante muestra caleidoscópica donde se dan cita los más alejados planteamientos estéticos del autor.

Si ya es de más que loable la visita a las salas de la colección permanente, en un palacio quinientista maquillado según los parámetros del efecto de asepsia controlada, la experiencia de la exposición temporal inaugural quedará asímismo en los anales. En ello gran parte se debe al maravilloso hábitat diáfano de las salas proyectadas por Gluckman. Allí se tiene la sensación de abandonar Europa para acceder al espacio expositivo de concepto estadounidense: una gran galería aristada donde las obras respiran cómodamente y donde el público abandona la corrección recomendable para comentar a viva voz lo que presencia.

El Palacio de Buenavista, en sus íntimas galerías culminadas de artesonados bellísimos, sigue la tradición del museo - cámara de las maravillas, donde el rrecogimiento es un valor en sí mismo. Las salas del arquitecto Gluckman, inteligentes hangares del arte cercano, enlazan mediante pasarelas flotantes con el inmueble renacentista para llevarnos a la dimensión exultante del arte para todos.

Los monumentales desnudos surrealistas de Picasso, contundentes masas de grises indefinibles, junto a las inesperadas emociones de presenciar el reto de la mirada de la celestina azul o atrapar el cromatismo vivaz de las meninas del museu de Barcelona, son las atracciones más interesantes, sin duda, de esta oferta temporal que será recordada con la misma fuerza que sus antecesoras "Picasso Clásico" y "Primera Mirada".


Exposición El Picasso de los Picasso, Museo Picasso Málaga. Hasta el 29-02-04.

Publicado originalmente en lafresa.org, 2004.

1 ene. 2004

Gerhard Richter


Gerhard Richter practica sugestivamente la autodestrucción; se vulnera y autoinflinge el daño, y termina por gustarnos precisamente por eso. Privarnos de aquellos cuadros suyos que destruyó allá por los sesenta, que generaron un estrecho círculo de reliquias supervivientes, puede entenderse a un tiempo como herida o como un gesto benevolente hacia el público. Ese hecho mismo del arrepentimiento de lo ya pintado me conmueve; nos fascina el misterio de un arte desconocido para siempre y nos sitúa en una posición única.

A lo largo de su trayectoria, si bien practicando ejercicios de estilo (Richter niega todo estilo, ama fervientemente todo lo que no lo tiene), ha embarrado en aparente descuido imágenes que reproducían fotográficamente otras imágenes antes proyectadas sobre su lienzo. Bajo un gesto preciso y uniforme, ensució de colores ajenos las primorosas estampas de quietud que previamente había creado. ¿Estaba autodestruyéndose?

A un tiempo parece aprobar las imágenes exactas de realidad y las abstracciones virulentamente agredidas por otras abstracciones más poderosas que consiguen imponerse. El juego de capas, sencillamente, nos habla del interesante asunto de la autonegación o autoafirmación, según quiera entenderse.


Exposición Gerhard Richter en CACMálaga. Del 16-01-04 al 18-04-04.


Publicado originalmente en lafresa.org, 2004.