3 ene. 2004

Jacqueline Dürrbach


Con precisión cartesiana, los franceses celebran un singular aniversario. Desde el 27 de enero de 2004, se exhibe en París una de las tres reproducciones textiles que el propio Picasso autorizase en vida de su emblemática obra "Guernica". A un año vista, este Guernica desvelado se coloca al otro lado del diámetro de aquel considerado obsceno y escondido de forma vergonzante. El 27 de enero de 2003, el Consejo de Seguridad de la ONU evitaba el recuerdo de la tragedia corriendo un tupido telón azul sobre el tapiz que patrocinara décadas antes el multimillnario Rockefeller. La opinión pública mundial se indignó entonces por una actitud que presagiaba la masacre evidente que poco después se produciría en Iraq.

Responsable de esta interesante iniciativa es el Comité Nacional para la Educación Artística (CNEA), que organiza esta muestra en el antiguo taller del Grenier des Grand-Augustins, donde Pablo Picasso vivió y pintó los horrores de la guerra. Allí reflejó la tragedia del pueblo vasco bombardeado por la aviación nazi, y allí respiró la angustia de una nación invadida por la tiranía del fascismo.

De esta forma, el público podrá acceder de una forma muy directa -el tapiz se ha colocado con una afortunada inclinación que facilita la contemplación cercana- a una de las obras de Jacqueline Dürrbach, que habitualmente se encuentra en el Museo de Unterlinden de Colmar (Alemania) y ha sido cedido para el evento.

Exposición

"la tapisserie Guernica. Réalisée par Jacqueline Dürrbach avec Pablo Picasso".

Grenier des Grands-Augustins www.cnea.fr

Del 27-01-04 al 18-05-04.

Publicado originalmente en lafresa.org, 2004.

2 ene. 2004

El Picasso de los Picasso - Museo Picasso Málaga


La inauguración del Museo Picasso Málaga en octubre de 2003 fue sin duda el acontecimiento cultural más relevante del año y probablemente lo sea de un periodo muy largo de tiempo. Con la implantación de esta nutrida pinacoteca, los malagueños han visto enriquecida su identidad, apenas unos meses después de ganar para la ciudad un centro de Arte Contemporáneo propio, que goza de una excelente salud a un año vista de su apertura.

Factor determinante del impacto mediático ha sido la exposición "El Picasso de los Picasso"; una desbordante muestra caleidoscópica donde se dan cita los más alejados planteamientos estéticos del autor.

Si ya es de más que loable la visita a las salas de la colección permanente, en un palacio quinientista maquillado según los parámetros del efecto de asepsia controlada, la experiencia de la exposición temporal inaugural quedará asímismo en los anales. En ello gran parte se debe al maravilloso hábitat diáfano de las salas proyectadas por Gluckman. Allí se tiene la sensación de abandonar Europa para acceder al espacio expositivo de concepto estadounidense: una gran galería aristada donde las obras respiran cómodamente y donde el público abandona la corrección recomendable para comentar a viva voz lo que presencia.

El Palacio de Buenavista, en sus íntimas galerías culminadas de artesonados bellísimos, sigue la tradición del museo - cámara de las maravillas, donde el rrecogimiento es un valor en sí mismo. Las salas del arquitecto Gluckman, inteligentes hangares del arte cercano, enlazan mediante pasarelas flotantes con el inmueble renacentista para llevarnos a la dimensión exultante del arte para todos.

Los monumentales desnudos surrealistas de Picasso, contundentes masas de grises indefinibles, junto a las inesperadas emociones de presenciar el reto de la mirada de la celestina azul o atrapar el cromatismo vivaz de las meninas del museu de Barcelona, son las atracciones más interesantes, sin duda, de esta oferta temporal que será recordada con la misma fuerza que sus antecesoras "Picasso Clásico" y "Primera Mirada".


Exposición El Picasso de los Picasso, Museo Picasso Málaga. Hasta el 29-02-04.

Publicado originalmente en lafresa.org, 2004.

1 ene. 2004

Gerhard Richter


Gerhard Richter practica sugestivamente la autodestrucción; se vulnera y autoinflinge el daño, y termina por gustarnos precisamente por eso. Privarnos de aquellos cuadros suyos que destruyó allá por los sesenta, que generaron un estrecho círculo de reliquias supervivientes, puede entenderse a un tiempo como herida o como un gesto benevolente hacia el público. Ese hecho mismo del arrepentimiento de lo ya pintado me conmueve; nos fascina el misterio de un arte desconocido para siempre y nos sitúa en una posición única.

A lo largo de su trayectoria, si bien practicando ejercicios de estilo (Richter niega todo estilo, ama fervientemente todo lo que no lo tiene), ha embarrado en aparente descuido imágenes que reproducían fotográficamente otras imágenes antes proyectadas sobre su lienzo. Bajo un gesto preciso y uniforme, ensució de colores ajenos las primorosas estampas de quietud que previamente había creado. ¿Estaba autodestruyéndose?

A un tiempo parece aprobar las imágenes exactas de realidad y las abstracciones virulentamente agredidas por otras abstracciones más poderosas que consiguen imponerse. El juego de capas, sencillamente, nos habla del interesante asunto de la autonegación o autoafirmación, según quiera entenderse.


Exposición Gerhard Richter en CACMálaga. Del 16-01-04 al 18-04-04.


Publicado originalmente en lafresa.org, 2004.