5 dic. 2009

009120401


009120401_shuffle [clutter series]
2009
tinta china, cartulina libre de ácido
21 x 26 cm










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4 dic. 2009

009120400

009120400_pause [clutter series]
2009
tinta china, acuarela, cartulina libre de ácido
21 x 26 cm










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20 nov. 2009

009111802

009111802_shuffle [clutter series]
2009
tinta china, cartulina libre de ácido
21 x 26 cm










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19 nov. 2009

009111801



009111801_pause
[clutter series]

2009
tinta china, acuarela, cartulina libre de ácido
21 x 26 cm










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18 nov. 2009

009111800


009111800_shuffle [clutter series]
2009
tinta china, cartulina libre de ácido
21 x 26 cm










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14 nov. 2009

009111202



009111202_pause [clutter series]
2009
tinta china, acuarela, cartulina libre de ácido
21 x 26 cm










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13 nov. 2009

009111201


009111201_usb [clutter series]
2009
tinta china, cartulina libre de ácido
21 x 26 cm










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12 nov. 2009

009111200

009111200_snake [clutter series]
2009
tinta china, acuarela, cartulina libre de ácido
21 x 26 cm










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11 nov. 2009

009111100



009111100_pause [clutter series]
2009
tinta china, acuarela, cartulina libre de ácido
21 x 26 cm










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10 nov. 2009

009110802


009110802_play [clutter series]
2009
tinta china, acuarela, cartulina libre de ácido
21 x 26 cm










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9 nov. 2009

009110801


009110801_pause [clutter series]
2009
tinta china, acuarela, cartulina libre de ácido
21 x 26 cm








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8 nov. 2009

009110800



009110800_shuffle [clutter series]
2009
tinta china, cartulina libre de ácido
21 x 26 cm










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7 nov. 2009

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009110700_shuffle [clutter series]
2009
tinta china, cartulina libre de ácido
21 x 26 cm










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30 oct. 2009

0091030



009103000
tinta china, hilo, papel de arroz.





009103001
tinta china, bolígrafo, hilo, papel de arroz.



26 oct. 2009

009102600



009102600
tinta china, grafito, acuarela, hilo, papel de arroz.




009102601
tinta china, grafito, acuarela, hilo, papel de arroz.





009102602
grafito, acuarela, hilo, papel de arroz.




18 oct. 2009

CLUTTER


Lo más difícil es retomar determinados hábitos y, empezando por el principio, preocuparse de poner orden al cajón desastre en que, por dejación, se ha ido amontonando todo. Las cosas de las que quiero hablar son muchas, pero primero merece una disculpa esta desconexión tan ramplona. Aquí estamos otra vez, desintoxicado de algunos vicios vacacionales (nunca es tarde).


Un poco más de desorden...



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11 ago. 2009

Un Infraleve en los Kensington Gardens


Pasar por la Serpentine Gallery con la intención de ver la última serie de esculturas y pinturas de Jeff Koons parecía una buena excusa para echar la mañana por los Jardines de Kengsinton, hacer unas fotos del Albert Memorial -esa tarta de varios pisos que el pobre Alberto no deseaba para sí- y dejarse embriagar por unas extensiones de verde a la que uno no está acostumbrado ni de lejos. Era la primera de las excursiones que decidíamos por Londres nada más dejar el equipaje medianamente arrumbado en un hotelito de Notting Hill. Y vaya acierto.

Pero no tanto por las obras de Koons, que siempre tienen su gracia y siempre sorprenden técnicamente aunque se van quedando poco a poco vacías confome te alejas de ellas, como por la maravillosa lámina de aluminio que flota, ingrávida como la niebla, entre los árboles circundantes a la galería.


Cada año la Serpentine Gallery, ubicada en los jardines de Kensington, aloja un pabellón efímero construido tras un certamen internacional de arquitectura que cuenta a sus espaldas con un ambicioso programa con nombres más que relevantes: Zaha Hadid, Daniel Libeskind, Toyo Ito, Oscar Niemeyer, Alvaro Siza & Eduardo Souto de Moura con Cecil Balmond, Rem Koolhas & Cecil Balmond, Zaha Hadid Architects, Olafur Eliasson & Kjetil Thorsen y Frank Gehry, hasta la fecha. Una constante entre las diversas propuestas anteriores podría ser la voluntad escultórica y tendente a la espectacularidad de los pabellones ya desmantelados; así mismo, ninguno de esos pabellones quisieron plantearse como algo abierto al paisaje en el que se ubica.

El pabellón erigido en 2009, que corresponde a Kazuyo Sejima & Ryue Nishizawa, parece romper con algunas de las premisas no escritas con las que se construyeron los pabellones del resto de la década, y consigue hacer efectivo que el edificio efímero sea permeable a su localización, pues mediante un juego exquisito de reflejos parece recoger toda la belleza del jardín para revestirse de su mismo verdor.




Fotografías de Pedro Alarcón

www.serpentinegallery.org

7 ago. 2009

Indian iPod SUPER DELUXE


Esta es la versión online de un antiguo cuaderno indio que he intervenido con dibujos a tinta china. Lo compré hace años en una tienda de Barcelona que, curiosamente, atesoraba sobre todo artículos de santería y religiosidad popular mexicana. Y lo había olvidado, casi por completo.



http://issuu.com/pedroalarcon/docs/indian






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4 ago. 2009

Javier Calleja en mi colección

Sin titulo.
Grafito y acrílico sobre papel extraido de un libro antiguo.
17 x 10,5 cm.

Sin titulo.
Acrílico sobre billetes estadounidenses de un dólar.
6,6 x 15,5 cm cada uno.



Sin titulo.

Instalación de siete microesculturas, técnica mixta.
Dimensiones variables.



Javier Calleja compone sus instalaciones con un maravilloso sentido acumulativo, en el que hace colisionar fragmentos de una imaginaria e inmensa colección de pequeños objetos a veces reconocibles como obras de arte homenajeadas desde su particular visión de lo diminuto. En sus dibujos, no hace sino parafrasear el modo en que interviene y articula el espacio, creando paisajes de un no-lugar en el que se producen extraordinarios encuentros.

La serie de billetes intervenidos son los primeros de una serie prevista, surgida a partir de su estancia en Nueva York, y fueron expuestos en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga en una individual celebrada bajo el título "Play Room" en 2008.




Más sobre Javier Calleja en este blog:

Javier Calleja, el coleccionista.



Más información sobre la exposición "Play Room":

Javier Calleja, Play Room.





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20 jul. 2009

La Torre de Wim Delvoye


Exposición: Wim Delvoye. Torre. Peggy Guggenheim Collection, Venecia. Hasta el 22/11/2009.

Si Adolf Loos levantara la cabeza, repetiría su enérgica sentencia: El ornamento es excremento. Recordemos que el eminente arquitecto austríaco y nacionalizado checoslovaco preconizaba una ruptura absoluta con los historicismos y proponía una modernidad en la que necesariamente se pasaba por la desornamentación, tal y como aseveraba en Ornamento y Delito (1908). Y llega Wim Delvoye a poner la guinda en la ciudad más excesiva del mundo, la Serenissima, una fantasía construida sobre ciento veinte islas y decorada al extremo. A Venecia, si algo le hace poca falta, es un poco más de gótico. Y allí se yergue, a la ribera del Gran Canal, esta torre fastuosa de diez metros de altura.

A Wim Delvoye se le conoce por chirriar ruidosamente en las ferias de arte y protagonizar más de un corte informativo, como les pasa en general a los gamberros tal que Banksy, Jeff Koons o Damien Hirst. Antes de que todo el mundo apreciara el televisado de sus cerdos tatuados, yo había tenido la oportunidad de ver algunos de sus Gothic Works en un par de ediciones de ARCO, como la hormigonera de cemento. Y conocía las impresionantes Caterpillars, obras todas en las que el ornamento sin duda obtiene el beneplácito para extenderse por toda superficie. Y a raíz de visitar esta instalación en el Museo de Peggy Guggenheim en Venecia y olfatear algo de su bibliografía en la librería me he sorprendido de nuevo boquiabierto con los Anal Kisses -literalmente, besos anales estampados con carmín en servilletas y folios con membrete- o el extenso catálogo de sus Early works -ya que Delvoye ha editado la colección de sus dibujos infantiles entre 1968 y 1971-. De manera que instalar una torre gótico flamígero en la terraza del Palazzo Venier dei Leoni parece un acto de extrema delicadeza.



La estructura, que a los que hemos recorrido las tripas de la torre Eiffel nos retrotrae a los años de aquella nueva arquitectura del hierro, está soldada a partir de pequeñas piezas de acero cortado a láser y posee un acertadísimo acabado en óxido que hace más veraz su impronta. Está claro que Delvoye trabaja con prototipos informáticos, demostrando grandes habilidades como ingeniero del pasado. Esta línea de trabajo se manifiesta como recurrente desde 1990, cuando lleva a cabo su primera hormigonera ornada de motivos neobarrocos, y se plantea en solución de continuidad hasta el gran trailer que presentó en Art Basel 2007 o las torres previstas para Basel y Moscú. Como en la inquietud de aquellos pintores flamencos, Delvoye surca la intención de una arquitectura imposible, algo que ya apenas podemos vislumbrar en alguna que otra procesión del Corpus Christi, y que para el público de Arte Contemporáneo no es sino una divertida excentricidad.





Fotografías de Pedro Alarcón por cortesía de Peggy Guggenheim Collection.



www.wimdelvoye.be

www.guggenheim-venice.it






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18 jul. 2009

COMING SOON: BIENNALE DI VENEZIA 2009


Tengo como cuatro gigas de fotografías tomadas compulsivamente, mil anotaciones y el recuerdo de un calor pegajoso que apenas importaba ante la excitación de regresar diez años después a la Bienal... Pero apenas tengo tiempo para más, ahora que preparo mis otras excursiones para este intenso mes de julio. Así que habrá que esperar un poco para que ordene mis ideas...



Fotografía de Pedro Alarcón por cortesía de Biennale di Venezia.



www.labiennale.org



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10 jul. 2009

Elegidos para la Gloria - Matías Sánchez


EXPOSICIÓN: Elegidos para la gloria. Matías Sánchez. Cacmálaga, hasta 15/11/2009.


Los que conocemos la trayectoria de Matías Sánchez y nos vimos cautivados por su forma primigenia, tan narrativa y tan icónica, de pintar, es posible que podamos sufrir un breve episodio de emborronamiento; al enfrentarnos a las grandes telas que exhibe en el Cacmálaga -una oportunidad más que merecida- se nos ha obligado a darnos de bruces contra una pintura mucho más pintura, en la que pesan menos aquellos grafismos por los que se reconocía uno en la quinta -la afinidad con los mortadelos como principal enseña- y se llega, casi a empujones, al garabato o al monigote. Matías es mucho más basquiat y menos mortadelo, algo que se puede deducir en una lectura simplista -por la que de forma obligada hay que pasar- que se hace palpable por el trazo descuidado y chorreante.

También es menos barroco, y no ya en el sentido abigarrado al que cualquiera puede recurrir si refresca en la memoria sus exposiciones en Begoña Malone de hace unos años; también en cuanto que prescinde de las filacterias, antes tan adecuadas para hacer legible su obra, o el tono inmortal que asediaba sus telas a modo de panegírico. Sema D´Acosta veía una singular retroalimentación entre Matías -sevillano, alemán sólo de nacimiento- y el excelente Valdés Leal: Hay una trabazón común que anuda la moraleja de sus admoniciones. hay un hálito eterno, un tono subliminal contracorriente, un vahído inmortal que da rotundidad a sus mensajes compartidos [1]. Y, al menos en lo concerniente a las evidencias, Matías ha despojado al emblema de sus vestiduras; en parte por abundancia, por insistencia, por lo tanto también por un probable y comprensible aburrimiento. Pero en parte -y en una parte más sustanciosa que se diría- por un inefable interés en pintar por pintar que supera nuestras expectativas.


En discusiones que he entrado se arguye si Matías gana o pierde en este nuevo recodo del camino. Yo advierto que se trata de una estrategia pendular inevitable: Algunos le aconsejarán que lo suyo trata de desnudar esa cocina pictórica, que las manchas cromáticas deben recuperar su territorio, antes velado, y ostentarse por encima del monigote, incluso que el monigote es sólo pretexto; otros añorarán la poética tan suya, la del sarcasmo de buen observador, que aquí anda tan diluída, tan a conciencia descafeinada. Y hay quién resuelve en un tono desenfadado que Matías, sencillamente, anda pasándoselo muy bien; pues los que no le han visto pintar se lo imaginan embarrando los áticos del lienzo a escobazos, y no andarán tan lejos.

En cuanto a su repertorio iconoclasta, se ha dicho y se ha escrito que él no busca a los personajes sino que los personajes le buscan a él, o que va dejando de lado el discurso para centrarse en pintar: y no me lo creo, del todo. Matías anda siempre ojo avizor y no se le escapa ni uno sólo de los personajuchos de la vida basurilla, del artisteo de mercachifles; lo mejor es que alguna vez se tomará una cerveza o se fumará unos cigarritos con ellos, que no se saben retratados en las postrimerías de Matías, que no se adivinan en el narigón o el rostro desfigurado. En otra perla cultivada, se leía hace tiempo en referencia a la pintura de Matías que los óleos muestran una serie de rufianes y meretrices que se deleitan en su lodazal, como felices gorrinos [2]. Y es verdad, hay un encharcamiento del que Matías no puede sacar los pies, plasmando cada dos por tres esa deleznable fotografía de grupo en la que de una u otra manera podemos llegar a sorprendernos a nosotros mismos, los que osamos decir cosas en voz alta con tal que se digan cosas, más buenas o más malas, de nosotros. Especialmente si tenemos en cuenta que estas exposiciones las ven casi solamente aquellos que rechinan por las esquinas de los lienzos de Matías, muy a pesar de los directores de centros de arte que se ufanan al contabilizar todas las visitas escolares como si de incursiones por motivación propia se tratara. Los críticos, los especuladores, los coleccionistas, los galeristas, los artistas de más o menos reconocimiento, un público de cierto perfil cultivado, y por supuesto los aduladores.

Otra cosa es que a Matías lo que le guste es pintar, eso se ve, pero ya podría ser ya un aburrido Pedro Calapez y no le ha dado por ahí. Y lo mejor es que Matías, en el futuro más cercano, haga lo que le dé la gana.


No obstante a todo lo desgajado, y como texturas y gestos pictóricos -tan variados y de tanta profundidad, y por qué no decirlo, de tan buen gusto- me subyugan en igual modo, me posiciono entre los aduladores. Además es oportuno confesar que me atrapó con ese autobús de los zurdos, un entrañable gabinete de cuadritos en los que está la orla de fin de curso de los grandes desafinadores, del joven Picasso a Jawlensky, que podrían ser los siniestros por oposición a los diestros que bien todo lo hacen (y a mí el que me gusta es un Kirchner que ha pintado como una calavera maravillosamente resuelta).

Lo de ser zurdo de religión -ya que lo de la mano que se use importa un gruño- tiene su aquél.





[1] D´ACOSTA, Sema. Por los siglos de los siglos... Matías Sánchez. Revista lafresa.org, núm. 00605, monográfico Inmortalidad, 2006.

[2] HINOJOSA, José. Matías Sánchez tiene un mal sueño. Revista lafresa.org, núm. 00701, monográfico La parada de los monstruos, 2007.



Fotografías de Pedro Alarcón por cortesía de Cacmálaga.



www.cacmalaga.org



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9 jul. 2009

For the love of God (make your own)


Iartistlondon es la firma que desde hace muy poco nos permite la posibilidad de recrear en casa algunas de las fascinantes obras de arte que han convulsionado el mercado; entre otras cosas, nos proporciona un divertido set de calavera -imagino que de plástico- y unos 8600 diamantes falsos para tratar de emular, después de una paciencia encomiable, la fastuosa For the love of God, de Damien Hirst, por el precio nada desdeñable de unas cincuenta libras esterlinas. En su web podemos hacer acopio también de una tienda de campaña a lo Tracey Emin, unas plantillas para aerógrafo a lo Banksy o una bolsa para agua caliente y yeso para fabricarnos una escultura tipo Rachel Whiteread.

A mí, particularmente, me emocionaría un buen surtido de los desastres de la guerra de Goya, para pintarrajearlos y mejorarlos, como decían los Chapman.



Fotografía tomada de la web de iartistlondon.


www.iartistlondon.com



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3 jul. 2009

popstar as a popcorn


Como pequeños rompimientos de gloria, sólo presagian cosas buenas

30 jun. 2009

These walls are made for drawing (portfolio)


Esta es la versión online de mi dossier de pintura mural These walls are made for drawing. En él hay proyectos realizados y otros algo más utópicos basados en espacios que me gustaría intervenir, siempre trasladando el trabajo monocromo del papel al muro, como una extensión del discurso en que muevo actualmente. [ver]


http://issuu.com/pedroalarcon/docs/thesewalls

27 jun. 2009

these walls are made for drawing




Por razones distintas, me es absolutamente imposible dibujar sobre esos muros. Pero es lo que me gustaría hacer con ellos...

16 jun. 2009

Offline - Elena Rendeiro


Exposición
Offline. Elena Rendeiro, Galería Isabel Hurley, Málaga. 30/04/2009 - 13/06/2009


Recuerdo que hace dos años me puse por primera vez frente a una instalación de Elena Rendeiro en la correspondiente edición de generaciones de Cajamadrid, y que sin duda se irguió para mí como una de las pocas alternativas realmente significativas. Sin lugar a dudas, el uso reiterativo de un concretísimo objeto encontrado, el par de pantis, le confería ya entonces cierta singularidad y se conviertía por tanto en una de las piezas más que referenciadas, a veces por encima de los premios entregados entonces. Pocas veces encontramos en una instalación a partir de objetos vulgares tal preciosismo en la técnica y tal densidad de valores matéricos con un abanico amplísimo de juegos cromáticos y de texturas. Precisamente, uno de los logros de "A ras de piel" -la obra presentada a aquel certamen y reproducida en esta exposición de la Galería Isabel Hurley de Málaga- consiste en esa fabulosa combinatoria, que a pesar de partir de una evidente economía de medios -las transparentes medias femeninas tensadas sobre el muro con una simple grapadora industrial- consigue una variedad tonal que estimula profundamente nuestra atención.


Al margen de las consideraciones simbólicas a las que se suele recurrir cuando se habla de la obra de esta artista madrileña, sería interesante apelar por una vez a las manifiestas filiaciones estéticas del conjunto de su obra actual, tan elegantemente derivadas de la abstracción española de la posguerra. Mucho se ha escrito sobre el sello tan español de la pintura de aquellos grupos que se fundaron a la sombra del franquismo y con la ilusión colectiva de dar paso a un arte libre y luchar por el triunfo de la no figuración. Más allá del tópico, eso de "lo español", que podría rastrearse con buen olfato en Goya, Ribera o Velázquez, tiene que ver al mismo tiempo con un temperamento fogoso y sin embargo sobrio [1] que determinados creadores supieron imprimir al acabado de sus piezas. En mi opinión, Rendeiro contiene algo de la sustancia de los lienzos manipulados por Rafael Canogar y Manuel Millares, artistas que dieron algunos pasos más allá en lo que a concepción espacial de la pintura se refiere. Y por qué no, también un destilado de las transparencias veladas que, con sutiles tejidos metálicos, utilizaba Manuel Rivera. Sin duda hay más nombres, pero estos tres pertenecientes a la también madrileña generación congregada en torno al grupo El Paso (1957-1960) consiguen reunir una serie de características texturales y colorísticas que convierten el drapeado de lienzos y rejillas en casi otra forma de escultura aplicada a la superficie bidimensional.


Rendeiro, entre otras cosas, procesa ese dramatismo de tonalidades neutras y terrosas y resuelve aplicarlo mediante una coherente apuesta actual por los lenguajes de apariencia efímera, los significados comprometidos y la experiencia que supone la confrontación de varios medios expresivos a un tiempo. Aúna la tradición a la necesidad de desarrollar un código propio.

Es difícil ser multidisciplinar, atinar en todos los palos que se tocan y encima sostener una coherencia tan homogénea. Una de las facetas en las que se pone de manifiesto esa versatilidad es en la pintura, mediante lienzos abstractos con un particular protagonismo de la densidad, donde la superposición de planos elásticos semitransparentes aportan una aparente fragilidad a la robustez del gesto pictórico. O en la fotografía y el vídeo, que suelen reproducir escenarios construidos ex profeso o como parte del proceso documental de una performance, medios en los que el cuerpo femenino acaba de completar todo el discurso. El nylon como material recurrente y persistente es la piel delicada sobre la que se produce tanto el dolor como el placer:

Me interesa la relación que existe entre el dolor y el placer como medio para responder a preguntas sobre la realidad última del yo y el cuerpo, que chocan con el esceptícismo y los límites de la razón (Elena Rendeiro).




[1] Maderuelo, Javier. Catálogo del Museo de Arte Abstracto Español (Fundación Juan March), de Cuenca.




Fotografías de Pedro Alarcón por cortesía de Galería Isabel Hurley



www.isabelhurley.com

11 jun. 2009

New York, New York; Josephine Meckseper

U.S.A., 2007

Una parte de mí contiene en un apartado recoveco de su tejido encefálico la perversa intención de desayunar alguna vez con diamantes -se lo ví hacer a la protagonista de Gossip Girl en sueños-, desdeñando que se trata de uno de los empeños colectivos más kitsch desde el infortunio de enmarcar una reproducción del beso de Klimt para decorar el salón. No lo haré jamás, igual que desprecié las góndolas en Venecia hasta en tres ocasiones; y ello a pesar de una diminuta quemazón interna.

Y es que tratar de revivir el esplendor de otras hierbas no constituye sino la evidencia de la vulgaridad. Algo que cada vez resulta más difícil reconocer, recamada como está en los oropeles del lujo.

Me interesa como trata Josephine Meckseper el mito de Estados Unidos y ciudades fetiche como Nueva York, en esta y otras obras de igual condición, montajes pseudoescaparatísticos en los que la simple combinatoria elegante de objetos/readymade es capaz de denotar significados y matices de hondura. Es más que frecuente el uso indiscriminado de objetos de la vida cotidiana en las instalaciones de centenares de artistas, y las más de las veces el correlato kitsch se apropia de un trasunto popular del que difícilmente se despoja; la Meckseper, al tiempo que ironiza sobre estos objetos baratos -la bisutería más cutre, el plástico más fino-, plantea el riesgo de la vacuidad de lo chic y a menudo en un entronque social que se ajusta a la perfección.

La primera vez que oí hablar de Meckseper fue a raíz de la estúpida polémica por la que una obra de la susodicha dejaba de exhibirse en un escaparate de Sevilla (con motivo de una de sus bienales) debido a las contrariedades varias que algunos estamentos de peso argüían: Determinados símbolos religiosos de la ciudad se entremezclaban de forma indecorosa con lencería procaz y otra chavacanería al uso. Después de eso me la he tropezado un par de ocasiones más, y la he disfrutado.

¿No es fácil detenerse en la metáfora lenta, sostenida y volátil?



Fotografía de Pedro Alarcón por cortesía de ARCO-Ifema.



9 jun. 2009

Igor Eskinja


Código de barras, 2006.


Me detengo muchas veces en esta fotografía. Cuando la hice, en la penúltima edición de ARCO (2008), me apetecía que el encuadre fuese una leve paráfrasis de lo que me transmitía la imagen. Eso con toda la celeridad que obliga una visita de un día y medio a la feria, las obligaciones de entonces de hacer una reseña general y las distracciones que salen al paso como más de un capricho al que realmente no puedo hacer frente.

Esta obra del croata Igor Eskinja, como otras de su producción, me es un oasis entre la excentricidad, el banalismo galopante y el énfasis acumulativo, cualidades todas que también aprecio en su justa medida...



Fotografía de Pedro Alarcón por cortesía de ARCO-Ifema.




Otros artículos relacionados en este blog:


De todo lo visible y lo invisible (ARCO 2008)
Conrad Botes en ARCO 2008
Calaveritas




5 jun. 2009

Me gusta lo que hace... Ingo Giezendanner


Me encanta su compulsiva actitud de dibujante por la que la contención se ausenta y el pulso de la mano que sostiene su versátil rotulador acumula un ritmo acelerado y en progresión geométrica. Me encanta que los escenarios de sus viajes se muestren impolutamente contaminados de publicidad, que las ciudades y sus actitudes enfermizas se erijan como tema predilecto, que no busque jamás el sentido compositivo en torno al equilibrio que aporta el vacío, que emborrone más que limpie las superficies y que desee plasmar tanta información que los árboles jamás dejen ver el bosque.


Me encanta, además, el modo rococó y subversivo por el que empapela el espacio cuando afronta una exposición al modo de una instalación acumulativa y caótica, y la manera en que yuxtapone sus dibujos a distintos niveles de resolución, desde el trazo directo y efímero sobre el muro hasta la fotocopia o el adhesivo impreso, que se solapan en solución de continuidad.


Me encanta visitar y revisitar su incómoda web (www.grrrr.net), un auténtico gruñido constante, un enfado congruente por el que la información se hace pixelada, llena de molesto ruido. Un extraño sitio para disfrutar muy poco tiempo -para poner a salvo nuestras retinas- pero al que, de cuando en cuando, me encanta volver.