2 dic. 2011

hay cosas mías que sólo quiero que tengas tú



Ese es el fabuloso título de un entrañable dibujo que se expuso en La Fresh Gallery -Madrid- y que puedo contemplar muy de cerca y muy a menudo -la compradora es amiguísima mía- desde el pasado febrero. Ahora me sorprenden estos turgentes corazones de cerámica que piden a gritos ser llevados contigo, sostenidos tiernamente, custodiados celosamente en el mejor anaquel de casa.





Porque Aitor Saraiba ha tenido la fantástica idea de llevar a cabo una serie limitada -en colaboración con Cerámicas Talavera- de piezas decoradas a mano según la técnica tradicional del lugar. En ellas se reproduce fielmente el trazo algo tembloroso y aniñado -por el que nos hicimos devotos-, y hasta la caligrafía de eterno adolescente con que el artista siempre acompaña sus livianos dibujos.

No puedo estar más en sintonía con la iconografía de corazones, cruces y calaveras, un verdadero panteón de símbolos de nuestra cultura en la que reinventar desde los iconos sagrados hasta la idea romántica del tatuaje. Sólo me queda decir que quiero ese corazón. Por pedir...







A lo mejor apetece ver más cosas de Aitor Saraiba.



el dibujo en cuestión...



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blancos y rotos



Siempre he admirado a los artistas capaces de trabajar la gama de los blancos: desgastados, parduzcos, crudos, rotos, nórdicos de aire azulado, evanescentes, grisáceos... En esta acuarela de Blok! igual podemos asistir a un desvaimiento, que a un desvanecer; o a todo lo contrario, a la densificación -¿existe esa palabra? El corrector ortográfico lo pone en duda-, a la aparición. De lo visible y lo invisible.

Me gusta imaginarme parte de esa nubosa multitud, en mitad de dos umbrales, con un pie entre la muchedumbre y otro en la deliciosa soledad. Consciente de todo y ausente.




Éste es el sitio de Blok!





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30 nov. 2011

Me gusta lo que hace... Santiago Salvador


Y me gusta básicamente por esa cualidad para transformar el trasunto pictórico en una especie de código cercano a la idea de pictograma, esquematizando el sujeto figurativo (comúnmente figuras humanas reducidas a su esencialidad, privándolas de brazos o dejándolas en un busto) y repitiéndolo modularmente hasta desposeerlo de un significado identitario. Trabaja la composición en estado puro, mediante una declarada afección por cualidades rítmicas y estructuradas en gradaciones. Finalmente se consigue una especie de efecto coreográfico, muchas veces inscrito en la órbita del op-art.

Me gusta el estilo super-flat de los fondos, así como el método de trabajo, que adivino especialmente artesanal. Debe resultar una especie de mantra, como los dibujos de Juan Carlos Bracho, algo así como una herramienta para encontrar el silencio, y poder verter en él esta música cromática.




en el estudio, en plena sesión de trabajo.





Aquí pueden ver más obra suya.





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5 nov. 2011

mi escritorio


Hoy me he llevado una grata sorpresa. Han añadido mi escritorio principal en una original base de datos de escritorios creativos: Desk, where creativity is born. Se muestran unas cuantas imágenes de mi flickr donde enseño las maravillosas tablitas de mi artista favorito, Guillermo Martín Bermejo, que están ahí siempre inspirándome. La web tiene muchísima gracia, y permite navegar de uno a otro escritorio con fluidez, concediéndole un sitio espléndido a los lugares de trabajo de los creativos. Desde aquí, muchas gracias.










La página en cuestión. 


Mi escritorio en la base de datos.









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4 nov. 2011

microformato en Albareda 11



Albareda 11 es una suerte de espacio expositivo en Sevilla de esos que escasean: delicado, íntimo, de iniciativa particular y desasistido de las maquinaciones de las galerías de arte. Sus ángeles de la guarda son dos artistas afincados en Sevilla que tienen allí su estudio -Felipe Ortega Regalado y Sandra Carvalho- y facilitan el acceso con la puerta entreabierta.

Microformato, la exposición que ha tenido lugar este octubre y que me he perdido, ostenta la osadía de presentar a las piezas sin autoría, despojados de las etiquetas, las hojas de sala y las presentaciones onerosas. El leitmotiv, no sobresalir del A5. Tan enamorado como vivo del arte pequeño -escueto en dimensiones, grande de corazón-, sólo puedo lamentar no haber estado. 


















fotografías de Albareda 11.


Los de Albareda 11 tienen un blog.


Y qué decir de uno de los dos cerebros de Albareda; sus dibujos no son sino un blanco al que lanzar alguna vez mis dardos.












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22 oct. 2011

rainy day


"Rainy day bokeh", de Mike Baldwin.

Llueve en estos momentos; doy la bienvenida al otoño descorriendo cortinas y estores, dejándome empapar por el tamiz de esta deliciosa luz grisácea. Me siento rodear por la lluvia. Escucho Coldplay, "Mylo Xyloto".




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14 oct. 2011

Homosexuellen Denkmal



Muy cerca del Holocaust Denkmal, prácticamente en el borde del Tiergarten (un inmenso parque urbano que hay que recorrer sí o sí, y si es posible escuchando a Rufus), se ubica el discreto monumento que el gobierno alemán decidió alzar a la memoria de los homosexuales perseguidos durante el nazismo. El grave monolito de hormigón queda muy lejos de la idea de escultura decorativa para embellecer los lugares públicos; es más, refleja cierta idea de vergüenza, por cuento se presenta escorada y bajo la sombra, casi escondida en un lugar furtivo bajo los árboles. Como si claudicara ante un mundo que da la espalda a quienes, sin poder evitarlo, sienten de manera diferente: Diferente al menos respecto al noventa por ciento restante de la población.

Fueron los artistas Elmgreen & Dragset, que han basado la práctica totalidad de su carrera artística -o al menos las obras más influyentes de ésta- en un discurso algo hermético sobre la homosexualidad, los que recibieron el honor de plantear el proyecto finalmente realizado. El paralelepípedo de cemento presenta casi todas sus caras absolutamente compactas, salvando una escueta oquedad en el muro por el que naturalmente se accede al monumento caminando. El borde de este ventanuco, asfixiante en su concepto mínimo, se haya siempre desgastado por el lógico roce de todos aquellos que hemos visitado el lugar y nos hemos arrimado a vislumbrar el interior.



Una vez allí, desposeídos de todo rubor, ajenos al ruido del tráfico que queda algo apartado -y que en Berlín es práticamente anecdótico-, se presencia el beso. Una secuencia de vídeo bastante atemporal de dos hombres que se susurran cosas al oído, sonríen, son ajenos a los demás por un instante y sellan sus labios. Algo tan sencillo y prohibido en tantas latitudes, que puede costar la vida en medio mundo. Al apartarse del hito, consciente de que se ha producido un lapso invisible en el que ha quedado irremisiblemente encerrada la dignidad, se respira despacio.







Muy cerca, como ya hemos dicho, se encuentra el Holocaust Denkmal.





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hoy sí que es viernes



"Long green goofer", de Dave Warnke. Artista callejero que trata de repoblar la tierra con sus siempre ojiabiertas criaturas, mediante stickers y pintadas. Me encanta este ciempiés con botines y doscientos dientes, alegrándole la existencia a los usuarios del parking. Echen un vistazo a sus bichejos y personajes bizarros mientras escuchan Thousand feet underground, de Frank du Bomb. No estaría mal hacerse una idea completa mirando aquí, aquí y aquí.










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11 oct. 2011

es martes... aunque parece viernes


La fotografía pertenece a Björn Amherd, y se trata de un diminuto paisaje urbano elaborado con pequeñas piezas de madera de esas que venden en Muji emulando diferentes ciudades del mundo. Como Tokyo, Tokyo en una bolsa. Cuando viaje a Japón me aseguraré de escuchar durante el vuelo este tema principal de "2046", película de Won Kar Wai.






¿No conocen Muji? deberían.



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7 oct. 2011

es viernes


"Evadiéndome". Una fotografía de alguien a quien admiro, Antonio Lobo.

Le sigo desde que descubrí su trepidante blog sobre arte contemporáneo ("Quiero ser galerista"), verdadero diario de sorpresas que ostentaba un gusto exquisito y un atinado sentido perceptivo de lo que brilla. Un día el cauce desenfrenado de aquella bitácora colapsó; y Antonio dejó de lado esa aventura sumiéndose quizá más de lleno -si cabe- en el coleccionismo.

Lo que afortunadamente no ha dejado es su flickr, atinado diario de vivencias, viajes, obras de arte de las que se enamora y cada hallazgo gastronómico del que disfruta. Entre otras, esta es de esas imágenes a las que regreso, por su calma encontrada, su luz queda y su frialdad apenas interrumpida por la naturaleza en un reducto, un breve asalto de vida.









Lléguense, si no lo conocen, al extinto blog que mencioné al principio de esta entrada. Quién sabe, quizá un día lo retome...

Vean también su flickr, y no dejen de merodear por su "small apartment" y su colección de arte






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5 oct. 2011

Holocaust Denkmal




Al preparar un primer viaje a Berlín, se acaba leyendo por todas partes acerca de lo imprescindible que se hace visitar el Monumento a los Judíos Asesinados en Europa, más comúnmente conocido como Memorial del Holocausto. Dos mil setecientos once bloques de hormigón esparcidos según una retícula hipodámica en una manzana de dimensiones suficientes como para marear a cualquiera.

En la marea gris de bitácoras y redes sociales de viajeros, que están acorralando a las guías de papel, la muchedumbre proclama el inevitable sentimiento de angustia provocado por esos monolitos, la ansiedad palpable. El desplome de nuestra alma bajo la losa de lo sublime, que se manifiesta ante nosotros en forma de pseudolaberinto. Y se describen ciento y una sensaciones más de desasosiego, tristeza, vergüeza... Pero me da que todas esas emociones afloran ante la sugestión previa, si es que acaecen. Porque al llegar allí sorprende el griterío de la chiquillería, el juego de los turistas que recorren el lugar como una feria, la intuición del ajeno que ha reinterpretado ese espacio como hábitat de lo lúdico, amén de magnífico escenario de fotografías. Nada más vulgar que recostarse sobre una de las lápidas y posar como la venus de Urbino... Pero ocurre.

O quizá debiera desasirme de todo lo estudiado previamente, olvidar que un memorial deba honrar a las víctimas desde la conciencia de la masacre, desde la profunda melancolía. Y pensar que, probablemente, estamos en una sociedad que ha superado aquel rencor viejo de naftalina, y puede pasear despreocupadamente por el cementerio ilusorio de millones de vidas rotas. Será eso. Y entonces podría concluir que, sin querer, le han dado al memorial un cariz de parque temático. Sin querer, obviamente.

Es uno de los problemas de este afán moderno de asignar a las abstracciones más primarias contenidos tan ambiciosos. Un bosque de menhires contemporáneos puede recordar a una necrópolis, puede aludir a la barbarie. Sí, pero también puede ser el entretenimiento perfecto para una tarde de verano.

Quién se lo iba a decir a Peter Eisenman y Buro Happold, sus artífices.










Fotografía y vídeo de Pedro Alarcón. Pueden ver más imágenes del Holocaust Denkmal aquí.


Esta es la web del monumento.


Otra entrada del blog sobre arte público y pureza de volúmenes.






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Me gusta lo que hace... Usoyang





¿Se podría tener más delicadeza con un teléfono y una aplicación de filtros accesibles a cientos de miles de personas? No tiene sentido que me extienda mucho. Emborronaría esta belleza sutil.










No está de más pasarse por su carpeta para ver todo lo demás. O buscarla directamente en Instagram y agregarla como contacto para seguirla desde ahora y para siempre. ¿No tienes la aplicación?












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4 oct. 2011

en un desierto de Nevada

"Salomón y la Reina de Saba". Guillermo Pérez Villalta.
Suele ocurrir que la manera en que nos enfrentamos al arte varía sustancialmente a partir de la propia experiencia. A principios del verano, recién inaugurada la gran exposición "Las metamorfosis y otras mitologías", de Guillermo Pérez Villalta, en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga, tuve una sensación muy cercana al empalago que ya había experimentado hace unos años en otra expo que hizo este pintor tarifeño en la Galería Soledad Lorenzo de Madrid. A Pérez Villalta le tenía más estima artística en otra etapa de dibujo menos surrealista y menor filiación estética hacia la ilustración infantil. De aquél Pérez Villalta queda la afición por las tramas modulares, las perspectivas forzadas y la veneración de los clásicos. Pero se le han sumado, en mi opinión, demasiados ingredientes decorativos, constituyendo ahora una suerte de virtuosismo técnico que suele degenerar en un barroquismo delirante y a veces hortera.

Este fin de semana regresé al museo para ver de cerca el cartelón de la Bonvicini -arte verbal conceptual donde los haya-, y me tomé a Pérez Villalta con algo más de respeto, quizá porque iba acompañado de otro par de ojos que me asían del brazo de la memoria y me hacían despertar otros intereses. Fue cuando volví a mirar este lienzo; "Salomón y la Reina de Saba"; con todos y cada uno de los condicionantes peyorativos que le había asignado.


Pero se produjo la magia. En el lapso del verano, mi retina se había apropiado ya de una retahíla de imágenes fotográficas descubiertas azarosamente en unos de esos vagos deambulares por la red. Fotografías que uno de mis contactos de Flickr -K239, no he podido constatar un nombre real para este avatar de aspecto totémico- había colgado a colación de su estancia en el efímero festival Burning Man 2011. Para todos aquellos que no lo conozcan, diré que se trata de un macroevento pseudoartístico en mitad del desierto de Black Rock, en Nevada. Allí se erigen majestuosas -las más de las veces- y extrañas construcciones que emulan las caprichosas arquitecturas fantásticas de los pintores flamencos de la Baja Edad Media. O que reavivan la pasión por el paisaje futurista. O vete a saber.





El festival se nutre de construcciones de carácter temporal levantadas en medio de la inmensa planicie del desierto. Cuando el evento toca a su fin, todo arde para renacer de sus cenizas el año próximo. Y entre tanto, el lugar es habitado por humanos deseosos de convivir en un lugar sin leyes más eficientes que las de la propia naturaleza, dándose un colorista y variopinto esquema de coexistencia.

Al ver a los reyes bíblicos según Pérez Villalta, de nuevo, los situé como edículos extravagantes o entretenidas follies de un imaginario jardín de esculturas. Alcé la mirada hacia las torres de marfil que se ubicaban en peligroso equilibrio sobre la escueta superficie de escarpadas mesetas, todas ellas correlato del espíritu a veces quebradizo y fantasioso del ser humano. Y, en parte, me reconcilié.




Me parece más que recomendable visitar la galería de fotos que dedica k239 a Burning Man 2011.

Aquí dejo el enlace al curioso festival el desierto de Nevada

Por aquí la hoja de sala de la expo de Pérez Villalta en el Cac Málaga. 





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3 oct. 2011

please, SATISFY ME


Cada vez que visito el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga lo hago con ilusión, y al mismo tiempo con una especie de responsabilidad exigente. Al fin y al cabo, nuestros gobernantes locales son sus gestores y a ello dedican cuantiosas partidas. Es por esto que el título de esta instalación de Monica Bonvicini viene como anillo al dedo; se planta delante de uno, haciendo que te veas reflejado en la superficie impoluta del acero, preguntándote si esta gestión de la cultura en la ciudad satisface tus expectativas. El centro de arte regala una hoja de sala con un texto verborreico, ahíto de circunloquios que sirven de relleno y de justificación -suele ocurrir cuando se presenta algo inconsistente o de escaso contenido-. Y en ella encuentro las claves de mi descontento.


No me malentiendan. Puedo congeniar con el arte conceptual más desnudo si hay chicha, por frívolo y chic, por desproporcionado, que pueda parecer en primera instancia. Pero no basta con sentencias del tipo "es arte conceptual, y el arte conceptual es así" -como diría una vieja amiga-; ya me ocurrió con Liam Gillick y su McNamara Motel, donde nos despanzurramos de risa viendo en qué se invierten las partidas de cultura -se nos pongan los curatas como se pongan-. El distanciamiento es frecuente en este tipo de arte que depende absolutamente de la capacidad de las palabras para subyugarnos. Al fin y al cabo, el proyecto nada más se redacta y se encarga la ejecución de la tipografía a una buena empresa de rotulación. Sobre todo esto coincido bastante con Avelina Lésper, que tiene abierto un encarnizado frente contra este arte "inclasificable" -ella por su parte se indigna con Lawrence Weiner, también expuesto en el Cacmálaga, y que también me dejó frío en su momento-.

En el caso que nos ocupa no me irrita tanto la obra de arte como su decepcionante puesta en valor. La pieza, un rótulo de generosas proporciones (casi 18 metros de largo) con las palabras SATISFY ME cortadas en acero y montadas sobre un andamio, fue concebida como intervención site-specific, con el riesgo y la dependencia que ello condiciona. En su momento las sugerentes palabras fueron instaladas a las afueras de Herne, una ciudad Alemana en la región del Rhur, sobre un antiguo vertedero ahora recubierto de hierba. El aspecto que mostraban allí, a la interperie, era el de un gracioso chascarrillo que remeda el fabuloso letrero de la colina de Los Ángeles. Se supone que al reflejar -con ese acero tan limpio que acaba por ser espejo de cuanto le rodea- el entorno, lo pone en cuestión. Cosas estas del Arte Contemporáneo al que a veces se le achaca mucho más poder del que posee.

La pieza "Satisfy me" en su ubicación original.

Sacadas de contexto, estas tipografías de acero reflejan un puñado de paredes blancas. Aunque según la entretenida hoja de sala, "al presentarse en el interior del CAC Málaga, Satisfy Me abre la puerta a una red de narrativas estructuradas en torno a la historia del museo -en su inicio fue un mercado- y de la economía cultural que genera a través de la selección de exposiciones. Aunque el horizonte físico de reflexión está aquí determinado por la arquitectura del edificio, se trata más de reflejar la estructura del museo: su programa, sus aspiraciones, sus ambiciones, el público que lo frecuenta, los vigilantes... planteando cuestiones sobre la dirección del arte contemporáneo a través del reflejo de sus mecanismos interiores". Un poquito con calzador, ¿no?

Traer a Mónica Bonvicini a Málaga debía haber supuesto la instalación de estas palabrotas de videoclip en uno de esos montes recién incendiados a mala leche durante el verano. En esos terrenos forestales que  abrazan la ciudad y que pueden ser recalificados como urbanizables en cuanto nos descuidemos; pero claro, para eso no hay la supuesta valentía de avanzadilla que se le presupone a los abanderados de la cultura moderna. Porque es todo un poco de mentirijillas, porque meter estas palabrotas de videoclip en un salón blanco recién pintado es mucho más burgués y no molesta a nadie. Y se pueden hacer fotos con la artista y sonreír. Satisfacedme vosotros a mí. Bah.




Fotografías en sala por Pedro Alarcón y cortesía de CAC Málaga. Aquí pueden ver más.

No me gustaría dejar de recomendar completa la hoja de sala de la expo, descargable aquí.

Para todos los que se hayan indignado un poquito con Monica Bonvicini, Liam Gillick o Lawrence Weiner; con todo el cariño, lean a Avelina Lésper

Aprovecho para dejarles caer lo que me parece otra patochada: El "NO" Global Tour de Santiago Sierra. 


¡Se me olvidaba! No se pierdan la web de la artista... No tiene desperdicio. :P




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1 oct. 2011

el estudio en unplggd



Me encanta Apartment Therapy, la página de decoración que se edita desde Nueva York y actualiza contenidos interesantísimos cada día, prestando especial interés al minimal y al vintage. Qué sorpresa descubrir que un editor de unplggd -la sección de Apartment Therapy dedicada a decoración y tecnología- se había fijado en algunas fotos colgadas en Flickr donde mostraba mi espacio de trabajo. Qué ilusión ver el post que le han dedicado: Pedro´s "fortunate caos of organization".



Aquí dejo el enlace de Apartment Therapy y de Unplggd.

Gracias a Range Govindan por la atención. 




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30 sept. 2011

es viernes


La foto que sugiero este viernes tiene título: "CMYK - The Elements of Typografic Style"; se trata de un bodegón fotográfico en que el artista reúne los colores esenciales en el diseño gráfico -la cuatricromía de la que se nutre cualquier tonalidad: cyan, magenta, amarillo (yellow) y negro (black). Regreso a esta imagen muchas veces, para descansar la retina de la contaminación visual que nos rodea. Creo que es sencilla y eficiente. Hoy la comparto con todos, aunque pertenece a un tal Barbapapá... (no me puede encantar más ese nick).

Como banda sonora elijo Life in Technicolor (Coldplay). Publico la entrada bien pronto porque esta foto y esta canción bien merecen un martini rojo con aceituna. 








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29 sept. 2011

Me gusta lo que hace... Carla Fuentes


Suele darme por lo mismo, una y otra vez; por regocijarme en esa idea helicoidal -por aquello de que se retuerce hacia sí misma para hacerse una pregunta- del artista que dibuja o pinta mal bien. Dibujar mal bien, qué maravilla. Ese descuido de las proporciones, la perspectiva y la dirección del trazo; y sin embargo, hallando una constante. Con esta chica, a la que cliqueo más comúnmente como "Little is drawing" -su alias en internet-, siento una especie de regusto por algunos lugares comunes en los que puedo recrearme. Sobre todo -y sin menospreciar sus retratos, que están fabulosamente mal bien dibujados- en el amor a las viejas cámaras fotográficas, como las Polaroid o Kodak que reinterpreta irradiando color hacia el mundo.





Tan interesante es la revisión del especímen -que no descuida ni un detalle, aun en su deformación- como la trama abstracta que emulsiona como discurso correlativo. Por no hablar de las cualidades texturales, que siempre nacen de bolígrafos y rotuladores, ocasionando una urdimbre insistente, adolescente. Definitivamente, quiero uno de estos dibujos.
  







La primera vez que ví sus dibujos fue en aquello tan antiguo de Fotolog... Aunque en su Flickr está todo más a mano y localizable, dónde va a parar...

También tiene un blog muy socorrido y que se llama cuaderno de todo, donde puede uno perderse. 

Y sí, también saca adelante un tumblr, uno especial, con un proyecto único -Dream- donde Carla dibuja sobre sus sueños y los escritores anónimos -se trata de un proyecto abierto a colaboraciones- relatan cada dibujo. Darle la vuelta al concepto de ilustrar narrativa.

Por si se marean ustedes con tanto link, lo mejor es ir a la central y ya desde allí tomar un camino u otro:  www.littleisdrawing.com/





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28 sept. 2011

Esto no es arte contemporáneo (mientras ella no estaba)


Agustín Sciannamea se levantó una mañana constatando que Ella no estaba en casa (al parecer deambulaba por una feria, y no especificó si era una de esas megalómanas de arte o de esas otras con atracciones y chucherías). Al encontrarse solo en casa, decidió construir una suerte de jardín de esculturas en su honor; ante los muros de un blanco nuclear dispuso complejas instalaciones trufadas de objectstrouves y detalles personalísimos que aportaban tufillo autobiográfico al asunto. La sentencia posterior es elocuente: sólo el registro fotográfico sabrá distraer a las arenas del tiempo.

Admirable el grado sugerente y exquisito del homenaje, dado que hubo de poner la casa patas arriba y remover Roma con Santiago para finalmente encontrarse con los fantasmas de su inspiración. Después de tamaña osadía, Él prometió ofrecerse a sí mismo como sujeto/objeto a ser intervenido. Pero esa sería otra historia, que nos es velada, de la cual nunca tuvimos noticias.




Me topé con estas instalaciones ficticias en su flickr personal.




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23 sept. 2011

es viernes



Es viernes. Os dejo con una preciosa fotografía de Manu Meik, y con la voz de Adele (Turning Tables, 21).





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22 sept. 2011

el cubo blanco


En el año 2006 los responsables de la fundación Montenmedio de Arte Contemporáneo -uno de esos lugares a los que quiero volver para, por ejemplo, comprobar lo que ha hecho James Turrell- invitaron a Gregor Schneider a llevar a cabo una intervención site-specific con carácter permanente en un llano rodeado de pinares dentro de la dehesa situada en Vejer de la Frontera -Cádiz-. El proyecto en cuestión, concebido como lugar para elogiar la paz y la tolerancia, deviene de otro anterior, que fue considerado polémico en su momento, por el que el artista pretendía instalar una réplica en volumen y dimensiones de la Kaaba, el monumento sagrado por excelencia de la religión islámica, en el centro de la famosísima plaza de San Marcos, en el contexto de la Bienal de Venecia. Tanto en esa ciudad como en Berlín se había denegado al creador teutón la posibilidad de erigir dicha simbólica imagen, un sencillo cubo de color negro, bajo el pretexto de que podía resultar hiriente para la sensibilidad religiosa musulmana. Hay que añadir que esas prohibiciones tuvieron lugar sin que en ningún momento se pronunciara al respecto autoridad alguna entre las comunidades mahometanas de Italia o Alemania. Simplemente, el proyecto se ocultó por prudencia y se prefirió mirar para otro lado.


Con su obra "Cubo Cádiz", Schneider da la vuelta al calcetín y de alguna manera subvierte el concepto original -quién sabe si para distanciarse lo suficiente de un símbolo grabado a fuego en el inconsciente colectivo-, dando lugar a una igualmente esencialísima forma primigenia y pura, como se puede decir también de la Santa Kaaba, piedra angular del rezo coránico. Siempre he pensado que aquellos árabes del protoislamismo construyeron una de las más bellas imágenes para representar el entorno de lo sagrado. Un cubo de piedra luego revestido de sedas negras con bordados en oro entresacados de versículos que ensalzan la divinidad. No hay catedral, mezquita ni sinagoga en el mundo con tal economía de medios y tal capacidad de canalización de conceptos efectivos de lo sublime. Si Dios tiene un lugar en el mundo, si escogiera una casa, parece bastante apropiado que se decidiese por ese paralelepípedo de aristas perfectas, quizá la mayor evidencia de lo terreno -casa de Dios, en la tierra, construida por la mano del hombre-.

No es de extrañar que tras diversas negociaciones, la obra original (el cubo réplica en color negro) se levantase finalmente -un año después, en 2007- en la alemana ciudad de Hamburgo, en el contexto de una exposición que conmemoraba lazos con san Petesburgo. El hilo conductor era el marco negro como leitmotiv y la obra de Malevitch. Recordemos cuán sagrado resultaba para el pintor ruso dicha obra, a la que confirió el carácter de icono religioso y ordenó situar sobre su féretro durante la instalación de su propia capilla ardiente.

La pieza construida en Vejer, un andamiaje recubierto de lona blanca, se enclava en un paraje desde el que se puede otear el azul de dos mares -el océano Atlántico y el mar Mediterráneo-. No es la primera ni la última vez que un artista de los convocados a la fundación andaluza dedican el trasunto de su obra artística al estrecho de Gibraltar como lugar de encuentro entre dos culturas. El blanco níveo de su superficie dialoga a la perfección con los colores parduzcos y verdes del paisaje mediterráneo, se mira y encuentra en los cercanos pueblos blancos de la provincia de Cádiz, de una luz casi hiriente. Y estimula un código de diálogo, respeto y entendimiento que, al menos, yo quiero ver, en esta década crispada y sinuosa que se abre con los trágicos sucesos de 2001 y todavía no consideramos del todo cerrada.



Fotografías de Pedro Alarcón por cortesía de NMAC Fundación Montenmedio.



La web del artista. 

El cubo blanco me lleva a hermosas conexiones con Rachel Whiteread. ¿Se acuerdan?



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