Mostrando entradas con la etiqueta pintura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pintura. Mostrar todas las entradas

9 abr 2013

The glamorous shot (título provisional)

Sin título Nº 214, Susy Gómez.
Técnica mixta sobre imagen impresa ampliada fotográficamente sobre aluminio/madera.


Suena: "Do I disappoint you", Rufus Wainwright en "Release the stars". (youtube)


Ficha de Susy Gómez. (galería Toni Tapies







(Algo) sobre Susy Gómez sin salir de aquí.




.

6 abr 2013

Reconstrucción

"Reconstrucción", Juan Uslé.
Vinílico, dispersión y pigmento / lienzo.


Suena (en modo envolvente): "Tick of the clock", The Chromatics. En "Drive Night". (youtube)


Ficha de Juan Uslé: (artnet)







.

5 abr 2013

Wave of hands (título provisional)

Sin título, Santiago Salvador. Acrílico / lienzo.




Suena: Las confidencias del estafador (Alberto Iglesias para Los Amantes pasajeros). Sin enlace.


Galería de Santiago Salvador: (flickr






.

3 abr 2013

Crack

"Serpenteando" (detalle), Abraham Lacalle. Óleo / lienzo.


Suena: "Canvas" (Imogen Heap). (youtube)

Ficha de Abraham Lacalle: (galería Marlbororugh)




.

2 abr 2013

You will be changed

"You will be changed", Justin Bryan Nelson. Acrílico/papel.



Suena: "Young Blood" (Birdy). (youtube)

Galería de Justin Bryan Nelson: (flickr)





.

12 ene 2012

rojo


Hay que prometerse mil veces eso de empezar, asir la vida; empuñarla como se empuña un lápiz rojo para vivificar un dibujo. Hoy, otra vez, me propongo empezar, empezar mil cosas.






Esta es una de las frescas pinturas de la familia Beerhorst.


Quienes, por cierto, son una gente rara y encantadora.






.

30 nov 2011

Me gusta lo que hace... Santiago Salvador


Y me gusta básicamente por esa cualidad para transformar el trasunto pictórico en una especie de código cercano a la idea de pictograma, esquematizando el sujeto figurativo (comúnmente figuras humanas reducidas a su esencialidad, privándolas de brazos o dejándolas en un busto) y repitiéndolo modularmente hasta desposeerlo de un significado identitario. Trabaja la composición en estado puro, mediante una declarada afección por cualidades rítmicas y estructuradas en gradaciones. Finalmente se consigue una especie de efecto coreográfico, muchas veces inscrito en la órbita del op-art.

Me gusta el estilo super-flat de los fondos, así como el método de trabajo, que adivino especialmente artesanal. Debe resultar una especie de mantra, como los dibujos de Juan Carlos Bracho, algo así como una herramienta para encontrar el silencio, y poder verter en él esta música cromática.




en el estudio, en plena sesión de trabajo.





Aquí pueden ver más obra suya.





.

4 nov 2011

microformato en Albareda 11



Albareda 11 es una suerte de espacio expositivo en Sevilla de esos que escasean: delicado, íntimo, de iniciativa particular y desasistido de las maquinaciones de las galerías de arte. Sus ángeles de la guarda son dos artistas afincados en Sevilla que tienen allí su estudio -Felipe Ortega Regalado y Sandra Carvalho- y facilitan el acceso con la puerta entreabierta.

Microformato, la exposición que ha tenido lugar este octubre y que me he perdido, ostenta la osadía de presentar a las piezas sin autoría, despojados de las etiquetas, las hojas de sala y las presentaciones onerosas. El leitmotiv, no sobresalir del A5. Tan enamorado como vivo del arte pequeño -escueto en dimensiones, grande de corazón-, sólo puedo lamentar no haber estado. 


















fotografías de Albareda 11.


Los de Albareda 11 tienen un blog.


Y qué decir de uno de los dos cerebros de Albareda; sus dibujos no son sino un blanco al que lanzar alguna vez mis dardos.












.

4 oct 2011

en un desierto de Nevada

"Salomón y la Reina de Saba". Guillermo Pérez Villalta.
Suele ocurrir que la manera en que nos enfrentamos al arte varía sustancialmente a partir de la propia experiencia. A principios del verano, recién inaugurada la gran exposición "Las metamorfosis y otras mitologías", de Guillermo Pérez Villalta, en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga, tuve una sensación muy cercana al empalago que ya había experimentado hace unos años en otra expo que hizo este pintor tarifeño en la Galería Soledad Lorenzo de Madrid. A Pérez Villalta le tenía más estima artística en otra etapa de dibujo menos surrealista y menor filiación estética hacia la ilustración infantil. De aquél Pérez Villalta queda la afición por las tramas modulares, las perspectivas forzadas y la veneración de los clásicos. Pero se le han sumado, en mi opinión, demasiados ingredientes decorativos, constituyendo ahora una suerte de virtuosismo técnico que suele degenerar en un barroquismo delirante y a veces hortera.

Este fin de semana regresé al museo para ver de cerca el cartelón de la Bonvicini -arte verbal conceptual donde los haya-, y me tomé a Pérez Villalta con algo más de respeto, quizá porque iba acompañado de otro par de ojos que me asían del brazo de la memoria y me hacían despertar otros intereses. Fue cuando volví a mirar este lienzo; "Salomón y la Reina de Saba"; con todos y cada uno de los condicionantes peyorativos que le había asignado.


Pero se produjo la magia. En el lapso del verano, mi retina se había apropiado ya de una retahíla de imágenes fotográficas descubiertas azarosamente en unos de esos vagos deambulares por la red. Fotografías que uno de mis contactos de Flickr -K239, no he podido constatar un nombre real para este avatar de aspecto totémico- había colgado a colación de su estancia en el efímero festival Burning Man 2011. Para todos aquellos que no lo conozcan, diré que se trata de un macroevento pseudoartístico en mitad del desierto de Black Rock, en Nevada. Allí se erigen majestuosas -las más de las veces- y extrañas construcciones que emulan las caprichosas arquitecturas fantásticas de los pintores flamencos de la Baja Edad Media. O que reavivan la pasión por el paisaje futurista. O vete a saber.





El festival se nutre de construcciones de carácter temporal levantadas en medio de la inmensa planicie del desierto. Cuando el evento toca a su fin, todo arde para renacer de sus cenizas el año próximo. Y entre tanto, el lugar es habitado por humanos deseosos de convivir en un lugar sin leyes más eficientes que las de la propia naturaleza, dándose un colorista y variopinto esquema de coexistencia.

Al ver a los reyes bíblicos según Pérez Villalta, de nuevo, los situé como edículos extravagantes o entretenidas follies de un imaginario jardín de esculturas. Alcé la mirada hacia las torres de marfil que se ubicaban en peligroso equilibrio sobre la escueta superficie de escarpadas mesetas, todas ellas correlato del espíritu a veces quebradizo y fantasioso del ser humano. Y, en parte, me reconcilié.




Me parece más que recomendable visitar la galería de fotos que dedica k239 a Burning Man 2011.

Aquí dejo el enlace al curioso festival el desierto de Nevada

Por aquí la hoja de sala de la expo de Pérez Villalta en el Cac Málaga. 





.


20 sept 2011

me gusta lo que hace... Guilherme Callegari


Así, en general, me gusta lo que hace. Estas pinturas a medio camino entre el arte callejero y el cuadro en  la galería, con su poquito de spray, de acrílico y hasta de lápiz. Con el frágil elemento encontrado de la madera que asoma por abajo o el cartón que utiliza de vez en cuando. Me atrapa por su gama cromática, tan ácida y que me es tan afín; por su concepción espacial de lo abstracto -que no obstante, se oculta tras una leve gestualidad-. Y por su honestidad. Principalmente. Joven, desconocido y brasileño, Guilherme Callegari hace algo tan inhabitual e inesperado como describir a fondo sus influencias en el perfil personal que posee en flickr. Como si no tuviera nada que esconder.





Puedes echar un vistazo a sus trabajos aquí.


Por cierto. Me siguen gustando, y mucho, Ingo Giezendanner y Jon Burgerman. Cada uno en su rollo.






.

15 feb 2011

óleo







Hoy hago una pausa, voluntaria e involuntaria al mismo tiempo. Llevo apenas menos de dos meses recuperando la lentitud antigua, la que se encontraba absolutamente lejos de photoshop, tabletas wacom y dibujo vectorial con freehand; absolutamente lejos de los secativos rápidos del acrílico; absolutamente lejos de la inmediatez de la fotografía digital. Pues lo primero que cayó en mis manos fueron unos lápices y, enseguida, unos pinceles y unas pastillas de acuarela, unos tubos como de pasta de diente, pero pequeños, que se podían estrujar, con colores al óleo. Aceite de linaza con un olor intenso, casi hiriente para los que me rodeaban. Estoy en ello, me encuentro otra vez en el óleo, y es emocionante. Lienzos pequeños, a pesar de que dispongo de más espacio que nunca, por alguna razón intima que me ha acompañado siempre. Y en una grisalla que no acierto a explicar.

Y necesitaba hacer esta breve parada, antes de ir a que me revuelvan las tripas los próximos cinco días en las ferias de ganado, donde sólo soy un traseúnte, un merodeador con ganas de llevarse alguna que otra cosa y sin poder llevarse nada por mor de las trampas. Todavía no he cogido el tren, y aun excitado por llegar al espectáculo casi carnavalesco de la feria, ya quiero volver y retomar los pinceles.












.

25 ene 2011

ENEAEDRUS


Eneaedrus hace referencia a una suerte de poliedro infinito, una forma irregular, extensible, que no puede ni debe tener un número concreto de vértices, aristas o caras. Pertenece al ámbito de las formaciones espontáneas de la naturaleza, tal y como lo hemos decidido y acuñado. De forma que el prefijo "ene-" no representa tanto el número 9 como el infinito. Para ilustrarlo, aunamos en un paseo corto a vuelapluma la pintura de Tomma Abts -premio Turner 2006- junto a la obra de creadores casi invisibles como Betsy Walton y Moneyless, este último que hace de sus medios precarios un leitmotiv, tal y como previene con su pseudónimo.



Si no lo han visto todavía, les invito a que echen un vistazo:




[si quieres estar al tanto a través de facebook, aquí]




.

21 may 2010

Sobrevivir



Regreso al Louvre por cuarta o quinta vez, reconociendo familiarmente el territorio conocido y revisitando los puntos palpitantes donde siempre se producen encuentros en la tercera fase: La Victoria a punto de descender, turgente, la escalinata, como una modelo de los años ochenta en Trinitá dei Monti; o la Venus manca, perfecta ante su telón de mármol veteado. Luego están los recientes maquillajes expositivos, algunas novedades casi imperceptibles y, badabúm crash, como un elefante en una cacharrería, irrumpe ante los sentidos la Gioconda entre pilonos, como una Cleopatra adentrándose en Roma pero al modo Hollywood. De mis anteriores vistazos la recordaba enjaulada de un modo más discreto, ahora el lienzo de pared que la ostenta ocupa tanto como las Bodas de Canaá...


Por supuesto, es imposible acercarse; la religiosidad acérrima ha convertido la visita en algo parecido a la peregrinación en torno a las reliquias milagrosas. Atisbo, a través de una veintena de micropantallas digitales de ultima generación, algo borroso como una sonrisa tenue, misteriosa entre los inevitables reflejos que proporciona el generoso cristal acorazado. Un primer pasamanos de madera dibuja una semicircunferencia en torno a la diosa, y un segundo cordón improvisado -cintas y postes efímeros- nos alejan unos cuantos metros más. Se cierne lo atávico, no hay modo de saber si se está ante la Monna Lisa o la Virgen de Guadalupe -en el santuario mejicano los devotos se deslizan en una cinta transportadora y cuentan con apenas unas décimas de segundo para detener sus retinas en la imagen milagrosa-, tal es el grado de catarsis colectiva.

El muro pantalla sobre el que han colgado la tabla más famosa de todas las pinacotecas del mundo tiene la habilidad efectista de un retablo y mucho de truco escenográfico egipcio -mole pseudopétrea que supera en más de tres veces la proporción de la talla humana-. Algunos se preguntan si la fama que precede a esta obra de Leonardo se corresponde a sus cualidades, si esa mirada proporciona tanta magia, o siquiera si lo que se muestra no será un facsímil. Empujados ya por novelas de intrigas masónicas ya por el mito mil veces reconstruido y alimentado por el souvenir, los incondicionales soportan empujones y codazos con un fervor indeleble.


Este afán de preservación, más o menos proporcional, que deja desatendidas otras piezas de similar envergadura, plantea más de un interrogante. ¿Por qué determinados objetos contienen cualidades auráticas que les hace necesitar un microclima tan a conciencia? Se trata de un retrato privado, y sin embargo ha morado en palacios, castillos y abadías, decoró los aposentos de Napoleón, y fue robado y recuperado tras unas pesquisas cuanto menos circumpoéticas en las que se detuvo e interrogó tanto a Apollinaire como a Picasso. En los dos años y ciento once días que la pieza faltó del museo continuó un flujo masivo de visitantes que se acercaban al Louvre a comprobar efectivamente el hueco quizá todavía impregnado de un imperceptible olor de santidad, casi como quién apunta con su mirada y su fe a un mihrab. También resistió una irreverente libación de té por parte de una turista rusa, pero para entonces Lisa Gherardini ya estaba blindada.

Leo en un magazine la pregunta lanzada a bocajarro hacia Anish Kapoor, uno de los grandes de ahora: ¿Donde está la frontera entre el buen y el mal arte? El escultor indio echa unas risas y primero afirma que es muy sencillo. Luego propone su teoría para evaluar la calidad: Deberíamos medir la habilidad de un objeto para sobrevivir a lo que tiene a su alrededor. ¿A cuántos espacios y situaciones puede sobrevivir un objeto? [1] Viendo todo lo que hay montado en derredor de la enigmática pintura, con todos sus supuestos mensajes cifrados y demás charlatanería amén de los intereses que han florecido paulatinamente, presupongo que sobrevivirá, y mucho, a cuanto la rodea.




[1] MENDEZ, Daniel. El arte y el tiempo con Anish Kapoor. Magazine XL Semanan, 2 de Mayo de 2010.



Fotografías por cortesía del Musee du Louvre, París.








.

14 mar 2010

Herbert Brandl










Mi fondo de escritorio de hace más de un mes.


















.

16 feb 2010

Pintura de dedos. David Hockney




Hace poco descubrí que David Hockney había permitido que tres obras suyas fuesen descargadas libremente de la red por un número indefinido de personas. Mi curiosidad se cernía sobre el asunto novedoso de un pintor como Hockney trabajando en el medio digital. Indagando con paciencia pude leer la historia completa; el genio que convirtió las piscinas de california en un icono del arte de nuestra era, a sus años y con un entusiasmo que dejaría apabullado a cualquiera, maneja el terminal móvil más codiciado de los últimos tiempos con la misma soltura que un cuaderno de dibujos, y aprovecha la coyuntura para regalar pequeñas obras de arte vía mail a sus allegados de confianza.

Al igual que Gilbert & George -que también pusieron a disposición nuestra una obra de arte efectuada en ordenador, mediante una descarga sin límite de usuarios durante 48 horas-, el pintor septuagenario se ha embarcado en esta aventura digital quitándole hierro al asunto. Porque considera una tontería que se llame "arte digital" a esta manera de pintar sobre la superficie táctil de un iPhone, igual que sería absurdo denominar "arte de lápiz" al dibujo tradicional. La herramienta no hace a la obra, el resultado es el mismo.

A pesar de que aquellas descargas parecían poseer inicialmente la cualidad aurática de lo limitado -sólo unos cuantos miles de internautas tendrían la oportunidad de bajarse los codiciados archivos en aquellos dos días-, internet ha demostrado ser hasta el momento un territorio abrupto donde campan a sus anchas la democracia bien y mal entendida así como el libertinaje más exaltado. De forma que cualquiera con algo de paciencia puede todavía hacerse con las piezas del duo británico o el pintor que nos ocupa.


Muy a pesar del formato diminuto -apenas los píxeles que caben en la pantalla de un iPhone-, las tres piezas de Hockney resultaron ser brillantes, unas pinturas bellísimas realizadas directamente con el dedo, experiencia que nos conecta directamente con nuestros primeros pinitos (los de todos, quiero decir) en el arte. Desde el arte del parvulario al improvisado garabateo en la arena de la playa.

Las obras en cuestión, así como una infinidad de dibujos que Hockney confiesa en su haber -o en la memoria del móvil-, han sido llevadas a cabo mediante la aplicación "Brushes", que no sólo permite seleccionar el tipo de pincel -grosor, transparencia u opacidad de la pincelada, tipo de trazo...- o el color entre millones de tonalidades. También genera, mediante un plug-in convenientemente instalado en el ordenador, vídeos con el proceso de elaboración de cada trabajo y hasta imágenes de mayor resolución que el original a partir de ecuaciones vectoriales. La trascendencia de esta iniciativa de Hockney ha tenido una repercusión lógica y notable, por lo que no es difícil encontrar en galerías de imágenes como Flickr grupos con miles de miembros que cuelgan diariamente sus creaciones realizadas con esta herramienta. Es vertiginoso y abrumador, cuanto menos.


Entre otras cosas, las pinturas del artista inglés se han visto "colgadas" virtualmente en las paredes inexistentes de una mansión en Second Life, cual grandes lienzos acaparando el testero de suelo a techo. Las redes sociales y experiencias como ésta generan nuevas maneras de aproximarse al arte; seguramente a estas alturas se podrían contabilizar por cientos o por miles las ocasiones en que alguien en algún lugar instaló temporalmente una de estas obras pictóricas como fondo de pantalla de su celular. Superando con creces las ansias divulgativas de algunos profetas del arte pop, esta experiencia pone con sinceridad el arte en manos de todos. Una obra original, con sus dimensiones primigenias, a disposición de cualquier persona, un auténtico proceso de democratización.






Por supuesto, ya me he hecho con la aplicación brushes.





...


4 ago 2009

Javier Calleja en mi colección

Sin titulo.
Grafito y acrílico sobre papel extraido de un libro antiguo.
17 x 10,5 cm.

Sin titulo.
Acrílico sobre billetes estadounidenses de un dólar.
6,6 x 15,5 cm cada uno.



Sin titulo.

Instalación de siete microesculturas, técnica mixta.
Dimensiones variables.



Javier Calleja compone sus instalaciones con un maravilloso sentido acumulativo, en el que hace colisionar fragmentos de una imaginaria e inmensa colección de pequeños objetos a veces reconocibles como obras de arte homenajeadas desde su particular visión de lo diminuto. En sus dibujos, no hace sino parafrasear el modo en que interviene y articula el espacio, creando paisajes de un no-lugar en el que se producen extraordinarios encuentros.

La serie de billetes intervenidos son los primeros de una serie prevista, surgida a partir de su estancia en Nueva York, y fueron expuestos en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga en una individual celebrada bajo el título "Play Room" en 2008.




Más sobre Javier Calleja en este blog:

Javier Calleja, el coleccionista.



Más información sobre la exposición "Play Room":

Javier Calleja, Play Room.





.

10 jul 2009

Elegidos para la Gloria - Matías Sánchez


EXPOSICIÓN: Elegidos para la gloria. Matías Sánchez. Cacmálaga, hasta 15/11/2009.


Los que conocemos la trayectoria de Matías Sánchez y nos vimos cautivados por su forma primigenia, tan narrativa y tan icónica, de pintar, es posible que podamos sufrir un breve episodio de emborronamiento; al enfrentarnos a las grandes telas que exhibe en el Cacmálaga -una oportunidad más que merecida- se nos ha obligado a darnos de bruces contra una pintura mucho más pintura, en la que pesan menos aquellos grafismos por los que se reconocía uno en la quinta -la afinidad con los mortadelos como principal enseña- y se llega, casi a empujones, al garabato o al monigote. Matías es mucho más basquiat y menos mortadelo, algo que se puede deducir en una lectura simplista -por la que de forma obligada hay que pasar- que se hace palpable por el trazo descuidado y chorreante.

También es menos barroco, y no ya en el sentido abigarrado al que cualquiera puede recurrir si refresca en la memoria sus exposiciones en Begoña Malone de hace unos años; también en cuanto que prescinde de las filacterias, antes tan adecuadas para hacer legible su obra, o el tono inmortal que asediaba sus telas a modo de panegírico. Sema D´Acosta veía una singular retroalimentación entre Matías -sevillano, alemán sólo de nacimiento- y el excelente Valdés Leal: Hay una trabazón común que anuda la moraleja de sus admoniciones. hay un hálito eterno, un tono subliminal contracorriente, un vahído inmortal que da rotundidad a sus mensajes compartidos [1]. Y, al menos en lo concerniente a las evidencias, Matías ha despojado al emblema de sus vestiduras; en parte por abundancia, por insistencia, por lo tanto también por un probable y comprensible aburrimiento. Pero en parte -y en una parte más sustanciosa que se diría- por un inefable interés en pintar por pintar que supera nuestras expectativas.


En discusiones que he entrado se arguye si Matías gana o pierde en este nuevo recodo del camino. Yo advierto que se trata de una estrategia pendular inevitable: Algunos le aconsejarán que lo suyo trata de desnudar esa cocina pictórica, que las manchas cromáticas deben recuperar su territorio, antes velado, y ostentarse por encima del monigote, incluso que el monigote es sólo pretexto; otros añorarán la poética tan suya, la del sarcasmo de buen observador, que aquí anda tan diluída, tan a conciencia descafeinada. Y hay quién resuelve en un tono desenfadado que Matías, sencillamente, anda pasándoselo muy bien; pues los que no le han visto pintar se lo imaginan embarrando los áticos del lienzo a escobazos, y no andarán tan lejos.

En cuanto a su repertorio iconoclasta, se ha dicho y se ha escrito que él no busca a los personajes sino que los personajes le buscan a él, o que va dejando de lado el discurso para centrarse en pintar: y no me lo creo, del todo. Matías anda siempre ojo avizor y no se le escapa ni uno sólo de los personajuchos de la vida basurilla, del artisteo de mercachifles; lo mejor es que alguna vez se tomará una cerveza o se fumará unos cigarritos con ellos, que no se saben retratados en las postrimerías de Matías, que no se adivinan en el narigón o el rostro desfigurado. En otra perla cultivada, se leía hace tiempo en referencia a la pintura de Matías que los óleos muestran una serie de rufianes y meretrices que se deleitan en su lodazal, como felices gorrinos [2]. Y es verdad, hay un encharcamiento del que Matías no puede sacar los pies, plasmando cada dos por tres esa deleznable fotografía de grupo en la que de una u otra manera podemos llegar a sorprendernos a nosotros mismos, los que osamos decir cosas en voz alta con tal que se digan cosas, más buenas o más malas, de nosotros. Especialmente si tenemos en cuenta que estas exposiciones las ven casi solamente aquellos que rechinan por las esquinas de los lienzos de Matías, muy a pesar de los directores de centros de arte que se ufanan al contabilizar todas las visitas escolares como si de incursiones por motivación propia se tratara. Los críticos, los especuladores, los coleccionistas, los galeristas, los artistas de más o menos reconocimiento, un público de cierto perfil cultivado, y por supuesto los aduladores.

Otra cosa es que a Matías lo que le guste es pintar, eso se ve, pero ya podría ser ya un aburrido Pedro Calapez y no le ha dado por ahí. Y lo mejor es que Matías, en el futuro más cercano, haga lo que le dé la gana.


No obstante a todo lo desgajado, y como texturas y gestos pictóricos -tan variados y de tanta profundidad, y por qué no decirlo, de tan buen gusto- me subyugan en igual modo, me posiciono entre los aduladores. Además es oportuno confesar que me atrapó con ese autobús de los zurdos, un entrañable gabinete de cuadritos en los que está la orla de fin de curso de los grandes desafinadores, del joven Picasso a Jawlensky, que podrían ser los siniestros por oposición a los diestros que bien todo lo hacen (y a mí el que me gusta es un Kirchner que ha pintado como una calavera maravillosamente resuelta).

Lo de ser zurdo de religión -ya que lo de la mano que se use importa un gruño- tiene su aquél.





[1] D´ACOSTA, Sema. Por los siglos de los siglos... Matías Sánchez. Revista lafresa.org, núm. 00605, monográfico Inmortalidad, 2006.

[2] HINOJOSA, José. Matías Sánchez tiene un mal sueño. Revista lafresa.org, núm. 00701, monográfico La parada de los monstruos, 2007.



Fotografías de Pedro Alarcón por cortesía de Cacmálaga.



www.cacmalaga.org



.

30 jun 2009

These walls are made for drawing (portfolio)


Esta es la versión online de mi dossier de pintura mural These walls are made for drawing. En él hay proyectos realizados y otros algo más utópicos basados en espacios que me gustaría intervenir, siempre trasladando el trabajo monocromo del papel al muro, como una extensión del discurso en que muevo actualmente. [ver]


http://issuu.com/pedroalarcon/docs/thesewalls

27 jun 2009

these walls are made for drawing




Por razones distintas, me es absolutamente imposible dibujar sobre esos muros. Pero es lo que me gustaría hacer con ellos...

16 jun 2009

Offline - Elena Rendeiro


Exposición
Offline. Elena Rendeiro, Galería Isabel Hurley, Málaga. 30/04/2009 - 13/06/2009


Recuerdo que hace dos años me puse por primera vez frente a una instalación de Elena Rendeiro en la correspondiente edición de generaciones de Cajamadrid, y que sin duda se irguió para mí como una de las pocas alternativas realmente significativas. Sin lugar a dudas, el uso reiterativo de un concretísimo objeto encontrado, el par de pantis, le confería ya entonces cierta singularidad y se conviertía por tanto en una de las piezas más que referenciadas, a veces por encima de los premios entregados entonces. Pocas veces encontramos en una instalación a partir de objetos vulgares tal preciosismo en la técnica y tal densidad de valores matéricos con un abanico amplísimo de juegos cromáticos y de texturas. Precisamente, uno de los logros de "A ras de piel" -la obra presentada a aquel certamen y reproducida en esta exposición de la Galería Isabel Hurley de Málaga- consiste en esa fabulosa combinatoria, que a pesar de partir de una evidente economía de medios -las transparentes medias femeninas tensadas sobre el muro con una simple grapadora industrial- consigue una variedad tonal que estimula profundamente nuestra atención.


Al margen de las consideraciones simbólicas a las que se suele recurrir cuando se habla de la obra de esta artista madrileña, sería interesante apelar por una vez a las manifiestas filiaciones estéticas del conjunto de su obra actual, tan elegantemente derivadas de la abstracción española de la posguerra. Mucho se ha escrito sobre el sello tan español de la pintura de aquellos grupos que se fundaron a la sombra del franquismo y con la ilusión colectiva de dar paso a un arte libre y luchar por el triunfo de la no figuración. Más allá del tópico, eso de "lo español", que podría rastrearse con buen olfato en Goya, Ribera o Velázquez, tiene que ver al mismo tiempo con un temperamento fogoso y sin embargo sobrio [1] que determinados creadores supieron imprimir al acabado de sus piezas. En mi opinión, Rendeiro contiene algo de la sustancia de los lienzos manipulados por Rafael Canogar y Manuel Millares, artistas que dieron algunos pasos más allá en lo que a concepción espacial de la pintura se refiere. Y por qué no, también un destilado de las transparencias veladas que, con sutiles tejidos metálicos, utilizaba Manuel Rivera. Sin duda hay más nombres, pero estos tres pertenecientes a la también madrileña generación congregada en torno al grupo El Paso (1957-1960) consiguen reunir una serie de características texturales y colorísticas que convierten el drapeado de lienzos y rejillas en casi otra forma de escultura aplicada a la superficie bidimensional.


Rendeiro, entre otras cosas, procesa ese dramatismo de tonalidades neutras y terrosas y resuelve aplicarlo mediante una coherente apuesta actual por los lenguajes de apariencia efímera, los significados comprometidos y la experiencia que supone la confrontación de varios medios expresivos a un tiempo. Aúna la tradición a la necesidad de desarrollar un código propio.

Es difícil ser multidisciplinar, atinar en todos los palos que se tocan y encima sostener una coherencia tan homogénea. Una de las facetas en las que se pone de manifiesto esa versatilidad es en la pintura, mediante lienzos abstractos con un particular protagonismo de la densidad, donde la superposición de planos elásticos semitransparentes aportan una aparente fragilidad a la robustez del gesto pictórico. O en la fotografía y el vídeo, que suelen reproducir escenarios construidos ex profeso o como parte del proceso documental de una performance, medios en los que el cuerpo femenino acaba de completar todo el discurso. El nylon como material recurrente y persistente es la piel delicada sobre la que se produce tanto el dolor como el placer:

Me interesa la relación que existe entre el dolor y el placer como medio para responder a preguntas sobre la realidad última del yo y el cuerpo, que chocan con el esceptícismo y los límites de la razón (Elena Rendeiro).




[1] Maderuelo, Javier. Catálogo del Museo de Arte Abstracto Español (Fundación Juan March), de Cuenca.




Fotografías de Pedro Alarcón por cortesía de Galería Isabel Hurley



www.isabelhurley.com