2 dic. 2011

hay cosas mías que sólo quiero que tengas tú



Ese es el fabuloso título de un entrañable dibujo que se expuso en La Fresh Gallery -Madrid- y que puedo contemplar muy de cerca y muy a menudo -la compradora es amiguísima mía- desde el pasado febrero. Ahora me sorprenden estos turgentes corazones de cerámica que piden a gritos ser llevados contigo, sostenidos tiernamente, custodiados celosamente en el mejor anaquel de casa.





Porque Aitor Saraiba ha tenido la fantástica idea de llevar a cabo una serie limitada -en colaboración con Cerámicas Talavera- de piezas decoradas a mano según la técnica tradicional del lugar. En ellas se reproduce fielmente el trazo algo tembloroso y aniñado -por el que nos hicimos devotos-, y hasta la caligrafía de eterno adolescente con que el artista siempre acompaña sus livianos dibujos.

No puedo estar más en sintonía con la iconografía de corazones, cruces y calaveras, un verdadero panteón de símbolos de nuestra cultura en la que reinventar desde los iconos sagrados hasta la idea romántica del tatuaje. Sólo me queda decir que quiero ese corazón. Por pedir...







A lo mejor apetece ver más cosas de Aitor Saraiba.



el dibujo en cuestión...



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blancos y rotos



Siempre he admirado a los artistas capaces de trabajar la gama de los blancos: desgastados, parduzcos, crudos, rotos, nórdicos de aire azulado, evanescentes, grisáceos... En esta acuarela de Blok! igual podemos asistir a un desvaimiento, que a un desvanecer; o a todo lo contrario, a la densificación -¿existe esa palabra? El corrector ortográfico lo pone en duda-, a la aparición. De lo visible y lo invisible.

Me gusta imaginarme parte de esa nubosa multitud, en mitad de dos umbrales, con un pie entre la muchedumbre y otro en la deliciosa soledad. Consciente de todo y ausente.




Éste es el sitio de Blok!





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