20 feb. 2011

Desde el fondo del mar







Llego con la emoción apenas contenida, casi rebosando por los resquicios de mi abrigo. Me encuentro excitado y estimulado en el rellano principal del palacete de la calle Velázquez que acoge JustMad 2011, la feria de arte más asequible y abarcable, cercana, emergente y fresca que he visitado. Todo acompaña, desde el logo tentacular a las banderolas y las cintas adhesivas color naranja; el blanco casi omnipresente en las paredes desconchadas, festoneadas de molduras de escayola y perladas de los vestigios de algún Casa Decor no muy lejano; los fluorescentes a bocajarro, sin plafón... Es un evento pergeñado por cerebros lúcidos.

Voy deduciéndo rápido todo esto, subiendo la escalera de madera natural -moldeada por las innumerables pisadas del tiempo, mucho más orgánica que su predecesora, ella misma en otra vida decimonónica- y comienzo un recorrido cálido y agradable con las primeras galerías que me topo, a salto de mata entre pasillo y salón, entre las salpicaduras de un programa de diseño de mobiliario que ha interesado a todos.

Y de esa guisa mental llego al elegantísimo stand de la galería La Caja Blanca (Palma de Mallorca), y piso una obra de arte.

Fue sólo una pisada, leve; pero suficiente para sentir bajo las suelas un agradable crujido como de pan tostado. La vergüenza me invade y busco a una de las responsables, que entiende perfectamente mi error y me disculpa. Los sentimientos encontrados son: de un lado, salir de allí cuanto antes y ser olvidado por los presentes. De otro, apreciar la belleza callada de la obra discreta de Noa Lidor.




Se acerca a nosotros Eva Shakouri -sólo sé su nombre tras haberlo googleado hoy- y nos explica la pieza que acabo de pisar, mientras una eficiente operaria restaura en apenas segundos mi desaguisado. Noa Lidor es israelí. Trabaja con elementos diferentes y poéticos como la flor de sal, las cuerdas de los instrumentos musicales o el papel. En este caso, utiliza el lenguaje braille para dotar de plasticidad a una obra en principio literaria que plasma sobre el parqué de la habitación. Hago brevísimas conexiones mentales, como el braille en papel y las piezas de Amparo Sard que dota de levísimos relieves la superficie del papel agujereándolo con delicadeza y alfileres.

Los versos se expanden perfectos, alineados en el suelo con el rigor de un microchip. Podría decirse que el aspecto del braille es el de un lenguaje frío y deshumanizado. Sin embargo entendemos que es necesaria esa estandarización de los signos que lo conforman para facilitar su aprehensión por parte de las personas invidentes. Pienso que desde el instante primero los observadores de esta pieza estamos privados del significado último de la misma; el poema no se encuentra transcrito ni mucho menos traducido. La sensación ante una obra de arte que en teoría sólo podría ser entendida por ciegos (dando por hecho que se les permitiría tocarla, invadiéndola) erige una poética en torno a los lenguajes crípticos y vetados. No llegar al fondo es un estímulo más. Olvido rápidamente el autor del mismo, Eva habla muy rápido -intuyo que tiene mucho que explicar esa larga mañana de inauguración- y me interesa mucho más lo que me dice a continuación: el material elegido es la sal, materia prima del fondo del mar, materia misma del poema. Hoy rebusco y encuentro que Noa Lidor trabajó hace poco para esta galería mallorquina con proyectos como este site-specific y en los que dibujaba un discurso estrechamente relacionado con el Mar Mediterráneo, la poesía y los recuerdos de la infancia. "In the chambers of the sea" (En los aposentos del mar) es el poema de Thomas S. Elliot que dio título a una de esas intervenciones, a propósito de una anhelada y nunca llevada a cabo estancia en Palma de Mallorca por su amigo el también escritor Thomas Graves.

Mientras hablamos, suena la música entrecortada de la Sonata de Claro de Luna (Beethoven). Entrecortada porque la artista Katie Paterson tradujo su partitura a código morse, la lanzó al espacio mediante una frecuencia suficiente como para rebotar en la luna, y la recogió con vacíos de hermoso silencio que probablemente correspondiesen al tempo resultante de la recepción por parte de la luna y su superficie crateriforme. La artista volcó el contenido de la emisión recibida de nuevo a partitura musical. Y al ser interpretada al piano, podría decirse que esa música corresponde a lo que la luna ha seleccionado de la sonata original. Comprobando esta sensibilidad de la galería por los proyectos etéreos e inaprensibles, me marcho saboreando esta dulce (o salada) deriva de una parte del arte contemporáneo menos preocupada por la gigantomaquia y la numerología.







(*) “Till Human Voices Wake Us”
Una instalación “site-specific” realizada especialmente para la sala ocupada por La Caja Blanca en JustMad02. La pieza transcribe en lenguaje braille, escrito con sal, un fragmento del poema “La canción de amor de J. Alfred Prufrock” de T.S. Elliot. [información por http://lacajablanca.com]









.

15 feb. 2011

óleo







Hoy hago una pausa, voluntaria e involuntaria al mismo tiempo. Llevo apenas menos de dos meses recuperando la lentitud antigua, la que se encontraba absolutamente lejos de photoshop, tabletas wacom y dibujo vectorial con freehand; absolutamente lejos de los secativos rápidos del acrílico; absolutamente lejos de la inmediatez de la fotografía digital. Pues lo primero que cayó en mis manos fueron unos lápices y, enseguida, unos pinceles y unas pastillas de acuarela, unos tubos como de pasta de diente, pero pequeños, que se podían estrujar, con colores al óleo. Aceite de linaza con un olor intenso, casi hiriente para los que me rodeaban. Estoy en ello, me encuentro otra vez en el óleo, y es emocionante. Lienzos pequeños, a pesar de que dispongo de más espacio que nunca, por alguna razón intima que me ha acompañado siempre. Y en una grisalla que no acierto a explicar.

Y necesitaba hacer esta breve parada, antes de ir a que me revuelvan las tripas los próximos cinco días en las ferias de ganado, donde sólo soy un traseúnte, un merodeador con ganas de llevarse alguna que otra cosa y sin poder llevarse nada por mor de las trampas. Todavía no he cogido el tren, y aun excitado por llegar al espectáculo casi carnavalesco de la feria, ya quiero volver y retomar los pinceles.












.

8 feb. 2011

pain (blurb)

Ya está disponible "pain" como libro de autoedición en Blurb.com. Corresponde al catálogo de la exposición del mismo nombre celebrada en Suiza en febrero-marzo de 2009. La edición es bastante buena y tiene un precio muy asequible, desde 10,95 € más gastos de envío (el precio sube si se pasa a tapa dura, papel premium, etc.).