31 jul 2010

diamonds are forever

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2010
tinta china, papel 120 g.
A5










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29 jul 2010

comienzos



Suelen ser difíciles.








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15 jul 2010

Nulla dies sine linea



(Ni un sólo día sin una línea). Dibujo español contemporáneo.

Hoy se inaugura en el Freies Museum de Berlín, y hasta el 15 de Agosto, la exposición colectiva de dibujantes españoles que formará parte del programa "Nuevas Culturas Urbanas", celebrado por primera vez el año pasado en la ciudad de Tokio. La exposición pone en valor las cualidades expresivas del dibujo como medio en sí mismo, mostrando un interesante panorama prolífico tanto en técnicas como en discursos.

Es responsabilidad del Ministerio de Cultura la celebración de este programa de actividades; en cuanto al comisariado de la exposición, ha sido la galería Blanca Soto de Madrid la encargada de la selección de los artistas.

Estos son los dibujantes que concurrirán:


Entre la selección de obra, se encuentran seis piezas mías en tinta china sobre papel, pertenecientes a la serie "I don´t think you know what pain is". (ver en lightbox)






Freies Museum Berlin. 15/07/2010-15/08/2010. De martes a sábado, 12:00 - 19:00 h.
Potsdamer Str. 91. 10785 Berlin







21 may 2010

Sobrevivir



Regreso al Louvre por cuarta o quinta vez, reconociendo familiarmente el territorio conocido y revisitando los puntos palpitantes donde siempre se producen encuentros en la tercera fase: La Victoria a punto de descender, turgente, la escalinata, como una modelo de los años ochenta en Trinitá dei Monti; o la Venus manca, perfecta ante su telón de mármol veteado. Luego están los recientes maquillajes expositivos, algunas novedades casi imperceptibles y, badabúm crash, como un elefante en una cacharrería, irrumpe ante los sentidos la Gioconda entre pilonos, como una Cleopatra adentrándose en Roma pero al modo Hollywood. De mis anteriores vistazos la recordaba enjaulada de un modo más discreto, ahora el lienzo de pared que la ostenta ocupa tanto como las Bodas de Canaá...


Por supuesto, es imposible acercarse; la religiosidad acérrima ha convertido la visita en algo parecido a la peregrinación en torno a las reliquias milagrosas. Atisbo, a través de una veintena de micropantallas digitales de ultima generación, algo borroso como una sonrisa tenue, misteriosa entre los inevitables reflejos que proporciona el generoso cristal acorazado. Un primer pasamanos de madera dibuja una semicircunferencia en torno a la diosa, y un segundo cordón improvisado -cintas y postes efímeros- nos alejan unos cuantos metros más. Se cierne lo atávico, no hay modo de saber si se está ante la Monna Lisa o la Virgen de Guadalupe -en el santuario mejicano los devotos se deslizan en una cinta transportadora y cuentan con apenas unas décimas de segundo para detener sus retinas en la imagen milagrosa-, tal es el grado de catarsis colectiva.

El muro pantalla sobre el que han colgado la tabla más famosa de todas las pinacotecas del mundo tiene la habilidad efectista de un retablo y mucho de truco escenográfico egipcio -mole pseudopétrea que supera en más de tres veces la proporción de la talla humana-. Algunos se preguntan si la fama que precede a esta obra de Leonardo se corresponde a sus cualidades, si esa mirada proporciona tanta magia, o siquiera si lo que se muestra no será un facsímil. Empujados ya por novelas de intrigas masónicas ya por el mito mil veces reconstruido y alimentado por el souvenir, los incondicionales soportan empujones y codazos con un fervor indeleble.


Este afán de preservación, más o menos proporcional, que deja desatendidas otras piezas de similar envergadura, plantea más de un interrogante. ¿Por qué determinados objetos contienen cualidades auráticas que les hace necesitar un microclima tan a conciencia? Se trata de un retrato privado, y sin embargo ha morado en palacios, castillos y abadías, decoró los aposentos de Napoleón, y fue robado y recuperado tras unas pesquisas cuanto menos circumpoéticas en las que se detuvo e interrogó tanto a Apollinaire como a Picasso. En los dos años y ciento once días que la pieza faltó del museo continuó un flujo masivo de visitantes que se acercaban al Louvre a comprobar efectivamente el hueco quizá todavía impregnado de un imperceptible olor de santidad, casi como quién apunta con su mirada y su fe a un mihrab. También resistió una irreverente libación de té por parte de una turista rusa, pero para entonces Lisa Gherardini ya estaba blindada.

Leo en un magazine la pregunta lanzada a bocajarro hacia Anish Kapoor, uno de los grandes de ahora: ¿Donde está la frontera entre el buen y el mal arte? El escultor indio echa unas risas y primero afirma que es muy sencillo. Luego propone su teoría para evaluar la calidad: Deberíamos medir la habilidad de un objeto para sobrevivir a lo que tiene a su alrededor. ¿A cuántos espacios y situaciones puede sobrevivir un objeto? [1] Viendo todo lo que hay montado en derredor de la enigmática pintura, con todos sus supuestos mensajes cifrados y demás charlatanería amén de los intereses que han florecido paulatinamente, presupongo que sobrevivirá, y mucho, a cuanto la rodea.




[1] MENDEZ, Daniel. El arte y el tiempo con Anish Kapoor. Magazine XL Semanan, 2 de Mayo de 2010.



Fotografías por cortesía del Musee du Louvre, París.








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3 may 2010

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2010
tinta china y bolígrafo, papel vegetal
A4










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2010
tinta china y bolígrafo, papel vegetal
A4










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29 abr 2010

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2010
tinta china y bolígrafo, papel vegetal
A4










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28 abr 2010

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2010
tinta china y bolígrafo, papel vegetal
A4










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21 abr 2010

El Pañuelo. Marjane Satrapi


Imagen de la Película "Persépolis", a partir del cómic original.

Teherán, 1989. En la Facultad de Arte se convoca a todos los estudiantes a una reunión de carácter obligatorio; una vez allí, los congregados comprueban que, una vez más, se les ha llamado para mostrarles el recto camino, mediante una conferencia sobre el tema "La conducta moral y religiosa". El núcleo del discurso gira otra vez en torno a la inapropiada vestimenta de las estudiantes, pues al parecer se maquillan, no cubren bien su cabello y llevan velos demasiado cortos, entre otras cosas. Ante la estupefacción de la audiencia, separada por sexos y más que habituada a discursos de ese cariz, una joven toma la palabra no sin cierta insolencia:

"[...] No duda en hacernos reproches, cuando nuestros hermanos aquí presentes llevan todo tipo de peinados y de ropa. A veces, llevan prendas tan ceñidas que se les puede ver el cuerpo. ¿Cómo es posible que yo, como mujer, no pueda sentir nada viendo a estos fornidos señores de arriba a abajo, pero ellos, como hombres, puedan excitarse por cinco centímetros menos de velo?"

Aunque llegué tarde a la lectura de Persépolis, quizá la mejor novela gráfica que haya caído en mis manos, queda de manifiesto tras su lectura que la vigencia de su narración la hace del todo recomendable en los tiempos que corren. La protagonista de la escena mencionada es la propia Marjane Satrapi, dibujante iraní que habla en primera persona durante absolutamente todas y cada una de las paginas de los apasionantes cuatro libros de los que consta esta saga.

Satrapi no es crítica en exclusiva con la cultura que la vio nacer; entre las vicisitudes por las que transcurre su vida, también da cuenta de muchos de los defectos evidentes en la cultura occidental, que asimismo pudo percibir en primera persona tras su estancia en diversos paises europeos, como Austria. Pero traduce con voz clara y lenguaje sencillo muchos de los pensamientos que pasaban por mujeres de su entorno, contrarias a la sumisión pasiva de la mujer pero acostumbradas a una vida de represión en diferentes fases y grados.

Viñetas del cómic "Persépolis".

En esta Europa de integración, más o menos afortunada, se habla de la presencia del hiyab islámico en las aulas o en el mundo laboral como un derecho a la libertad religiosa. Suele mencionarse que las féminas que lo portan desean llevarlo a la manera de un cálido refugio en su religión y no sin cierta nostalgia; casi siempre se alude a que es un acto de "sumisión a su Dios". No obstante, una visión nítida del asunto nos lleva a la comprobación de que ese grado de sumisión religiosa fluctúa y mucho en función del grado de avance en las libertades sociales de cada país. Una mujer no se vestiría del mismo modo en Jordania y Afganistán, por poner dos ejemplos muy distanciados.

Tampoco se suele recordar que el principal argumento de aquellos que defienden o imponen el uso del pañuelo en sus diferentes modalidades es el de que las protege de su propia belleza. Esto es, de las miradas lascivas de los hombres y sobre todo de aquellos hombres que no tomarán a la mujer en matrimonio. Creo firmemente en que la diferente manera de educar a los dos colectivos -el femenino y el masculino- en las comunidades musulmanas resuelve evidentemente en conclusiones como el deseo de cubrirse con velo, del mismo modo en que las mujeres de la posguerra española aceptaban sumisas su papel en una sociedad que les había privado de una parte del conocimiento y la información.

Imagino que no somos quiénes para decidir sobre el atuendo de otras personas, como las mujeres musulmanas que desean cubrirse con velo; pero sí tenemos la oportunidad de legislar acerca de cómo queremos educar a esos ingentes colectivos de ciudadanos, aún menores de edad, sobre tolerancia e igualdad. Y desde luego, bajo nuestra responsabilidad, de eliminar lastres que prorrogan la situación de una cantidad enorme de mujeres en un ostracismo cultural.







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20 abr 2010

Searching (Serge Spitzer)


Todo está conectado y entrelazado, y sin embargo todo es accidental. Eso se desprende de nuestra particular e individual recepción de la información, lo cual se advierte con especial clarividencia en momentos como este en que fenómenos de una magnitud tal nos empujan a saciarnos de información reciente, actualizada y variopinta. Un volcán escupe cenizas y, en un impredecible efecto mariposa, una concatenación fabulosa (entiéndase por su tamaña proporción) de sucesos dan lugar a una miríada de consecuencias en principio inapreciables por la mente humana. Los que de alguna manera hemos dependido del caos aéreo nos hemos visto sometidos a la tiranía de los mecanismos actuales de la información -diarios digitales que publican informaciones contradictorias y páginas oficiales de organismos a los que se presupone cierta fiabilidad que ofrecen un farragoso calvario hasta llegar al dato que ansiamos-.

En el proceso en que adquirimos toda esa información, y dado que en nuestra posición ante la misma no hay en absoluto un ansia de linealidad, llegamos a perdernos en vericuetos que nos arrojan fuera de la nube de influencia, a los márgenes de subinformaciones que en nada afectan a nuestros intereses iniciales. Es más, se pierde toda noción del tiempo y hasta las intenciones. De algún modo, esa manera de percibir información -caótica, laberíntica, rizomática- obtiene éxito en los parámetros narrativos actuales; los guiones de mayor seguimiento en las audiencias de todo el planeta se alimentan cada vez más de estructuras desordenadas plagadas de invisibles vasos comunicantes que nos lanzan bruscamente a un momento u otro de la narración, incluso a miles de micronarraciones casi independientes. Ya que somos adictos a este proceso informativo anárquico, del que sólo se libran las mentes más concienzudas -disciplinadas a no saltar frenéticamente de un hiperlink a otro-, no es de extrañar que las narraciones contemporáneas lo asimilen claramente. Véase el célebre caso de la serie televisiva Perdidos, en la que los flashbacks, flashforwards y flashsideaways (miradas al pasado y al futuro de los personajes, y extraños entrecruzamiento de tiempos distintos) se trenzan en un impresionante e inabarcable mimbre, cuyo mapa conceptual podría adquirir una forma orgánica, caprichosa y ramificada.


Todo este prólogo viene al hilo de una instalación artística recientemente planteada en el parisino Palais de Tokyo, a cargo del creador Serge Spitzer, con el título "Re/Search: Bread and Butter with the ever present Question of How to define the difference between a Baguette and a Croissant" (Re/Búsqueda: El pan y la mantequilla ante la cuestión siempre presente de como definir la diferencia entre una baguette y un croissant). La obra en cuestión, ya de por sí dotada de una nomenclatura a la que difícilmente nos podemos enfrentar con indiferencia, posee un extraordinariamente explícito carácter arbitrario: Consiste en la trayectoria más o menos aleatoria de tubos interconectados de aire comprimido al modo de aquellos que se utilizaron en otros tiempos para hacer llegar mensajes escritos desde las centralitas de telégrafos a los diferentes departamentos comerciales. No solamente queda en evidencia la obsolescencia de determinados mecanismos de comunicación -un laberinto de tubos con propulsión neumático, el mensaje escrito en papel-; también parafrasea el paisaje de internet, cual metáfora de un imaginario skyline. Si tratamos de esbozar un mapa de la información que cada uno de nosotros selecciona y persigue, a buen seguro que se dibujarían en el aire unos bellísimos bucles salpicados de orificios entrantes y salientes.




Fotografías por cortesía de Palais de Tokyo









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14 mar 2010

Herbert Brandl










Mi fondo de escritorio de hace más de un mes.


















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16 feb 2010

Pintura de dedos. David Hockney




Hace poco descubrí que David Hockney había permitido que tres obras suyas fuesen descargadas libremente de la red por un número indefinido de personas. Mi curiosidad se cernía sobre el asunto novedoso de un pintor como Hockney trabajando en el medio digital. Indagando con paciencia pude leer la historia completa; el genio que convirtió las piscinas de california en un icono del arte de nuestra era, a sus años y con un entusiasmo que dejaría apabullado a cualquiera, maneja el terminal móvil más codiciado de los últimos tiempos con la misma soltura que un cuaderno de dibujos, y aprovecha la coyuntura para regalar pequeñas obras de arte vía mail a sus allegados de confianza.

Al igual que Gilbert & George -que también pusieron a disposición nuestra una obra de arte efectuada en ordenador, mediante una descarga sin límite de usuarios durante 48 horas-, el pintor septuagenario se ha embarcado en esta aventura digital quitándole hierro al asunto. Porque considera una tontería que se llame "arte digital" a esta manera de pintar sobre la superficie táctil de un iPhone, igual que sería absurdo denominar "arte de lápiz" al dibujo tradicional. La herramienta no hace a la obra, el resultado es el mismo.

A pesar de que aquellas descargas parecían poseer inicialmente la cualidad aurática de lo limitado -sólo unos cuantos miles de internautas tendrían la oportunidad de bajarse los codiciados archivos en aquellos dos días-, internet ha demostrado ser hasta el momento un territorio abrupto donde campan a sus anchas la democracia bien y mal entendida así como el libertinaje más exaltado. De forma que cualquiera con algo de paciencia puede todavía hacerse con las piezas del duo británico o el pintor que nos ocupa.


Muy a pesar del formato diminuto -apenas los píxeles que caben en la pantalla de un iPhone-, las tres piezas de Hockney resultaron ser brillantes, unas pinturas bellísimas realizadas directamente con el dedo, experiencia que nos conecta directamente con nuestros primeros pinitos (los de todos, quiero decir) en el arte. Desde el arte del parvulario al improvisado garabateo en la arena de la playa.

Las obras en cuestión, así como una infinidad de dibujos que Hockney confiesa en su haber -o en la memoria del móvil-, han sido llevadas a cabo mediante la aplicación "Brushes", que no sólo permite seleccionar el tipo de pincel -grosor, transparencia u opacidad de la pincelada, tipo de trazo...- o el color entre millones de tonalidades. También genera, mediante un plug-in convenientemente instalado en el ordenador, vídeos con el proceso de elaboración de cada trabajo y hasta imágenes de mayor resolución que el original a partir de ecuaciones vectoriales. La trascendencia de esta iniciativa de Hockney ha tenido una repercusión lógica y notable, por lo que no es difícil encontrar en galerías de imágenes como Flickr grupos con miles de miembros que cuelgan diariamente sus creaciones realizadas con esta herramienta. Es vertiginoso y abrumador, cuanto menos.


Entre otras cosas, las pinturas del artista inglés se han visto "colgadas" virtualmente en las paredes inexistentes de una mansión en Second Life, cual grandes lienzos acaparando el testero de suelo a techo. Las redes sociales y experiencias como ésta generan nuevas maneras de aproximarse al arte; seguramente a estas alturas se podrían contabilizar por cientos o por miles las ocasiones en que alguien en algún lugar instaló temporalmente una de estas obras pictóricas como fondo de pantalla de su celular. Superando con creces las ansias divulgativas de algunos profetas del arte pop, esta experiencia pone con sinceridad el arte en manos de todos. Una obra original, con sus dimensiones primigenias, a disposición de cualquier persona, un auténtico proceso de democratización.






Por supuesto, ya me he hecho con la aplicación brushes.





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15 feb 2010

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010012901_usb [clutter series]
2010
tinta china, cartulina libre de ácido
21 x 26 cm










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13 feb 2010

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010012900_shuffle [clutter series]
2010
tinta china, cartulina libre de ácido
21 x 26 cm










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5 feb 2010

010012507

010012507_genius [clutter series]
2010
tinta china, cartulina libre de ácido
13 x 21 cm










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4 feb 2010

010012506

010012506_genius [clutter series]
2010
tinta china, cartulina libre de ácido
13 x 21 cm










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31 ene 2010

010012505

010012505_genius [clutter series]
2010
tinta china, cartulina libre de ácido
13 x 21 cm










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30 ene 2010

010012504

010012504_genius [clutter series]
2010
tinta china, cartulina libre de ácido
13 x 21 cm










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29 ene 2010

010012503

010012503_random [clutter series]
2010
tinta china, cartulina libre de ácido
13 x 21 cm










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