22 oct. 2011

rainy day


"Rainy day bokeh", de Mike Baldwin.

Llueve en estos momentos; doy la bienvenida al otoño descorriendo cortinas y estores, dejándome empapar por el tamiz de esta deliciosa luz grisácea. Me siento rodear por la lluvia. Escucho Coldplay, "Mylo Xyloto".




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14 oct. 2011

Homosexuellen Denkmal



Muy cerca del Holocaust Denkmal, prácticamente en el borde del Tiergarten (un inmenso parque urbano que hay que recorrer sí o sí, y si es posible escuchando a Rufus), se ubica el discreto monumento que el gobierno alemán decidió alzar a la memoria de los homosexuales perseguidos durante el nazismo. El grave monolito de hormigón queda muy lejos de la idea de escultura decorativa para embellecer los lugares públicos; es más, refleja cierta idea de vergüenza, por cuento se presenta escorada y bajo la sombra, casi escondida en un lugar furtivo bajo los árboles. Como si claudicara ante un mundo que da la espalda a quienes, sin poder evitarlo, sienten de manera diferente: Diferente al menos respecto al noventa por ciento restante de la población.

Fueron los artistas Elmgreen & Dragset, que han basado la práctica totalidad de su carrera artística -o al menos las obras más influyentes de ésta- en un discurso algo hermético sobre la homosexualidad, los que recibieron el honor de plantear el proyecto finalmente realizado. El paralelepípedo de cemento presenta casi todas sus caras absolutamente compactas, salvando una escueta oquedad en el muro por el que naturalmente se accede al monumento caminando. El borde de este ventanuco, asfixiante en su concepto mínimo, se haya siempre desgastado por el lógico roce de todos aquellos que hemos visitado el lugar y nos hemos arrimado a vislumbrar el interior.



Una vez allí, desposeídos de todo rubor, ajenos al ruido del tráfico que queda algo apartado -y que en Berlín es práticamente anecdótico-, se presencia el beso. Una secuencia de vídeo bastante atemporal de dos hombres que se susurran cosas al oído, sonríen, son ajenos a los demás por un instante y sellan sus labios. Algo tan sencillo y prohibido en tantas latitudes, que puede costar la vida en medio mundo. Al apartarse del hito, consciente de que se ha producido un lapso invisible en el que ha quedado irremisiblemente encerrada la dignidad, se respira despacio.







Muy cerca, como ya hemos dicho, se encuentra el Holocaust Denkmal.





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hoy sí que es viernes



"Long green goofer", de Dave Warnke. Artista callejero que trata de repoblar la tierra con sus siempre ojiabiertas criaturas, mediante stickers y pintadas. Me encanta este ciempiés con botines y doscientos dientes, alegrándole la existencia a los usuarios del parking. Echen un vistazo a sus bichejos y personajes bizarros mientras escuchan Thousand feet underground, de Frank du Bomb. No estaría mal hacerse una idea completa mirando aquí, aquí y aquí.










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11 oct. 2011

es martes... aunque parece viernes


La fotografía pertenece a Björn Amherd, y se trata de un diminuto paisaje urbano elaborado con pequeñas piezas de madera de esas que venden en Muji emulando diferentes ciudades del mundo. Como Tokyo, Tokyo en una bolsa. Cuando viaje a Japón me aseguraré de escuchar durante el vuelo este tema principal de "2046", película de Won Kar Wai.






¿No conocen Muji? deberían.



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7 oct. 2011

es viernes


"Evadiéndome". Una fotografía de alguien a quien admiro, Antonio Lobo.

Le sigo desde que descubrí su trepidante blog sobre arte contemporáneo ("Quiero ser galerista"), verdadero diario de sorpresas que ostentaba un gusto exquisito y un atinado sentido perceptivo de lo que brilla. Un día el cauce desenfrenado de aquella bitácora colapsó; y Antonio dejó de lado esa aventura sumiéndose quizá más de lleno -si cabe- en el coleccionismo.

Lo que afortunadamente no ha dejado es su flickr, atinado diario de vivencias, viajes, obras de arte de las que se enamora y cada hallazgo gastronómico del que disfruta. Entre otras, esta es de esas imágenes a las que regreso, por su calma encontrada, su luz queda y su frialdad apenas interrumpida por la naturaleza en un reducto, un breve asalto de vida.









Lléguense, si no lo conocen, al extinto blog que mencioné al principio de esta entrada. Quién sabe, quizá un día lo retome...

Vean también su flickr, y no dejen de merodear por su "small apartment" y su colección de arte






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5 oct. 2011

Holocaust Denkmal




Al preparar un primer viaje a Berlín, se acaba leyendo por todas partes acerca de lo imprescindible que se hace visitar el Monumento a los Judíos Asesinados en Europa, más comúnmente conocido como Memorial del Holocausto. Dos mil setecientos once bloques de hormigón esparcidos según una retícula hipodámica en una manzana de dimensiones suficientes como para marear a cualquiera.

En la marea gris de bitácoras y redes sociales de viajeros, que están acorralando a las guías de papel, la muchedumbre proclama el inevitable sentimiento de angustia provocado por esos monolitos, la ansiedad palpable. El desplome de nuestra alma bajo la losa de lo sublime, que se manifiesta ante nosotros en forma de pseudolaberinto. Y se describen ciento y una sensaciones más de desasosiego, tristeza, vergüeza... Pero me da que todas esas emociones afloran ante la sugestión previa, si es que acaecen. Porque al llegar allí sorprende el griterío de la chiquillería, el juego de los turistas que recorren el lugar como una feria, la intuición del ajeno que ha reinterpretado ese espacio como hábitat de lo lúdico, amén de magnífico escenario de fotografías. Nada más vulgar que recostarse sobre una de las lápidas y posar como la venus de Urbino... Pero ocurre.

O quizá debiera desasirme de todo lo estudiado previamente, olvidar que un memorial deba honrar a las víctimas desde la conciencia de la masacre, desde la profunda melancolía. Y pensar que, probablemente, estamos en una sociedad que ha superado aquel rencor viejo de naftalina, y puede pasear despreocupadamente por el cementerio ilusorio de millones de vidas rotas. Será eso. Y entonces podría concluir que, sin querer, le han dado al memorial un cariz de parque temático. Sin querer, obviamente.

Es uno de los problemas de este afán moderno de asignar a las abstracciones más primarias contenidos tan ambiciosos. Un bosque de menhires contemporáneos puede recordar a una necrópolis, puede aludir a la barbarie. Sí, pero también puede ser el entretenimiento perfecto para una tarde de verano.

Quién se lo iba a decir a Peter Eisenman y Buro Happold, sus artífices.










Fotografía y vídeo de Pedro Alarcón. Pueden ver más imágenes del Holocaust Denkmal aquí.


Esta es la web del monumento.


Otra entrada del blog sobre arte público y pureza de volúmenes.






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Me gusta lo que hace... Usoyang





¿Se podría tener más delicadeza con un teléfono y una aplicación de filtros accesibles a cientos de miles de personas? No tiene sentido que me extienda mucho. Emborronaría esta belleza sutil.










No está de más pasarse por su carpeta para ver todo lo demás. O buscarla directamente en Instagram y agregarla como contacto para seguirla desde ahora y para siempre. ¿No tienes la aplicación?












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4 oct. 2011

en un desierto de Nevada

"Salomón y la Reina de Saba". Guillermo Pérez Villalta.
Suele ocurrir que la manera en que nos enfrentamos al arte varía sustancialmente a partir de la propia experiencia. A principios del verano, recién inaugurada la gran exposición "Las metamorfosis y otras mitologías", de Guillermo Pérez Villalta, en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga, tuve una sensación muy cercana al empalago que ya había experimentado hace unos años en otra expo que hizo este pintor tarifeño en la Galería Soledad Lorenzo de Madrid. A Pérez Villalta le tenía más estima artística en otra etapa de dibujo menos surrealista y menor filiación estética hacia la ilustración infantil. De aquél Pérez Villalta queda la afición por las tramas modulares, las perspectivas forzadas y la veneración de los clásicos. Pero se le han sumado, en mi opinión, demasiados ingredientes decorativos, constituyendo ahora una suerte de virtuosismo técnico que suele degenerar en un barroquismo delirante y a veces hortera.

Este fin de semana regresé al museo para ver de cerca el cartelón de la Bonvicini -arte verbal conceptual donde los haya-, y me tomé a Pérez Villalta con algo más de respeto, quizá porque iba acompañado de otro par de ojos que me asían del brazo de la memoria y me hacían despertar otros intereses. Fue cuando volví a mirar este lienzo; "Salomón y la Reina de Saba"; con todos y cada uno de los condicionantes peyorativos que le había asignado.


Pero se produjo la magia. En el lapso del verano, mi retina se había apropiado ya de una retahíla de imágenes fotográficas descubiertas azarosamente en unos de esos vagos deambulares por la red. Fotografías que uno de mis contactos de Flickr -K239, no he podido constatar un nombre real para este avatar de aspecto totémico- había colgado a colación de su estancia en el efímero festival Burning Man 2011. Para todos aquellos que no lo conozcan, diré que se trata de un macroevento pseudoartístico en mitad del desierto de Black Rock, en Nevada. Allí se erigen majestuosas -las más de las veces- y extrañas construcciones que emulan las caprichosas arquitecturas fantásticas de los pintores flamencos de la Baja Edad Media. O que reavivan la pasión por el paisaje futurista. O vete a saber.





El festival se nutre de construcciones de carácter temporal levantadas en medio de la inmensa planicie del desierto. Cuando el evento toca a su fin, todo arde para renacer de sus cenizas el año próximo. Y entre tanto, el lugar es habitado por humanos deseosos de convivir en un lugar sin leyes más eficientes que las de la propia naturaleza, dándose un colorista y variopinto esquema de coexistencia.

Al ver a los reyes bíblicos según Pérez Villalta, de nuevo, los situé como edículos extravagantes o entretenidas follies de un imaginario jardín de esculturas. Alcé la mirada hacia las torres de marfil que se ubicaban en peligroso equilibrio sobre la escueta superficie de escarpadas mesetas, todas ellas correlato del espíritu a veces quebradizo y fantasioso del ser humano. Y, en parte, me reconcilié.




Me parece más que recomendable visitar la galería de fotos que dedica k239 a Burning Man 2011.

Aquí dejo el enlace al curioso festival el desierto de Nevada

Por aquí la hoja de sala de la expo de Pérez Villalta en el Cac Málaga. 





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3 oct. 2011

please, SATISFY ME


Cada vez que visito el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga lo hago con ilusión, y al mismo tiempo con una especie de responsabilidad exigente. Al fin y al cabo, nuestros gobernantes locales son sus gestores y a ello dedican cuantiosas partidas. Es por esto que el título de esta instalación de Monica Bonvicini viene como anillo al dedo; se planta delante de uno, haciendo que te veas reflejado en la superficie impoluta del acero, preguntándote si esta gestión de la cultura en la ciudad satisface tus expectativas. El centro de arte regala una hoja de sala con un texto verborreico, ahíto de circunloquios que sirven de relleno y de justificación -suele ocurrir cuando se presenta algo inconsistente o de escaso contenido-. Y en ella encuentro las claves de mi descontento.


No me malentiendan. Puedo congeniar con el arte conceptual más desnudo si hay chicha, por frívolo y chic, por desproporcionado, que pueda parecer en primera instancia. Pero no basta con sentencias del tipo "es arte conceptual, y el arte conceptual es así" -como diría una vieja amiga-; ya me ocurrió con Liam Gillick y su McNamara Motel, donde nos despanzurramos de risa viendo en qué se invierten las partidas de cultura -se nos pongan los curatas como se pongan-. El distanciamiento es frecuente en este tipo de arte que depende absolutamente de la capacidad de las palabras para subyugarnos. Al fin y al cabo, el proyecto nada más se redacta y se encarga la ejecución de la tipografía a una buena empresa de rotulación. Sobre todo esto coincido bastante con Avelina Lésper, que tiene abierto un encarnizado frente contra este arte "inclasificable" -ella por su parte se indigna con Lawrence Weiner, también expuesto en el Cacmálaga, y que también me dejó frío en su momento-.

En el caso que nos ocupa no me irrita tanto la obra de arte como su decepcionante puesta en valor. La pieza, un rótulo de generosas proporciones (casi 18 metros de largo) con las palabras SATISFY ME cortadas en acero y montadas sobre un andamio, fue concebida como intervención site-specific, con el riesgo y la dependencia que ello condiciona. En su momento las sugerentes palabras fueron instaladas a las afueras de Herne, una ciudad Alemana en la región del Rhur, sobre un antiguo vertedero ahora recubierto de hierba. El aspecto que mostraban allí, a la interperie, era el de un gracioso chascarrillo que remeda el fabuloso letrero de la colina de Los Ángeles. Se supone que al reflejar -con ese acero tan limpio que acaba por ser espejo de cuanto le rodea- el entorno, lo pone en cuestión. Cosas estas del Arte Contemporáneo al que a veces se le achaca mucho más poder del que posee.

La pieza "Satisfy me" en su ubicación original.

Sacadas de contexto, estas tipografías de acero reflejan un puñado de paredes blancas. Aunque según la entretenida hoja de sala, "al presentarse en el interior del CAC Málaga, Satisfy Me abre la puerta a una red de narrativas estructuradas en torno a la historia del museo -en su inicio fue un mercado- y de la economía cultural que genera a través de la selección de exposiciones. Aunque el horizonte físico de reflexión está aquí determinado por la arquitectura del edificio, se trata más de reflejar la estructura del museo: su programa, sus aspiraciones, sus ambiciones, el público que lo frecuenta, los vigilantes... planteando cuestiones sobre la dirección del arte contemporáneo a través del reflejo de sus mecanismos interiores". Un poquito con calzador, ¿no?

Traer a Mónica Bonvicini a Málaga debía haber supuesto la instalación de estas palabrotas de videoclip en uno de esos montes recién incendiados a mala leche durante el verano. En esos terrenos forestales que  abrazan la ciudad y que pueden ser recalificados como urbanizables en cuanto nos descuidemos; pero claro, para eso no hay la supuesta valentía de avanzadilla que se le presupone a los abanderados de la cultura moderna. Porque es todo un poco de mentirijillas, porque meter estas palabrotas de videoclip en un salón blanco recién pintado es mucho más burgués y no molesta a nadie. Y se pueden hacer fotos con la artista y sonreír. Satisfacedme vosotros a mí. Bah.




Fotografías en sala por Pedro Alarcón y cortesía de CAC Málaga. Aquí pueden ver más.

No me gustaría dejar de recomendar completa la hoja de sala de la expo, descargable aquí.

Para todos los que se hayan indignado un poquito con Monica Bonvicini, Liam Gillick o Lawrence Weiner; con todo el cariño, lean a Avelina Lésper

Aprovecho para dejarles caer lo que me parece otra patochada: El "NO" Global Tour de Santiago Sierra. 


¡Se me olvidaba! No se pierdan la web de la artista... No tiene desperdicio. :P




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1 oct. 2011

el estudio en unplggd



Me encanta Apartment Therapy, la página de decoración que se edita desde Nueva York y actualiza contenidos interesantísimos cada día, prestando especial interés al minimal y al vintage. Qué sorpresa descubrir que un editor de unplggd -la sección de Apartment Therapy dedicada a decoración y tecnología- se había fijado en algunas fotos colgadas en Flickr donde mostraba mi espacio de trabajo. Qué ilusión ver el post que le han dedicado: Pedro´s "fortunate caos of organization".



Aquí dejo el enlace de Apartment Therapy y de Unplggd.

Gracias a Range Govindan por la atención. 




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